Rusia: restituyen una iglesia a los católicos en Novgorod

Abril 02, 2021
Origen: fsspx.news

La Federación Rusa devolvió a la Iglesia católica el uso de un edificio religioso del siglo XIX en la histórica ciudad de Novgorod. Un gesto generoso realizado en un momento en que se ha intensificado el control estatal de las religiones en el país.

La Iglesia de los Santos Pedro y Pablo está ubicada en la calle central de San Petersburgo, Novgorod. Fue en esta ciudad, una de las más antiguas de Rusia, donde los rusos se unieron por primera vez a los varegos escandinavos para formar un nuevo estado, en el siglo IX.

A pesar del Gran Cisma, los cristianos fieles a Roma estaban bien establecidos en Novgorod, ya que en el siglo XI había dos iglesias católicas: una dedicada a San Olaf, que reunía a los comerciantes bálticos y escandinavos, y la otra a San Pedro, frecuentada por la comunidad germánica, muy presente en la región.

Fueron los descendientes de los polacos deportados en la región quienes iniciaron la construcción de la Iglesia de los Santos Pedro y Pablo en 1893, durante el reinado del último de los Romanov.

Desacralizada después de la Revolución de Octubre, se transformó, en 1933, en un cine llamado Rodina -la madre patria, en ruso- donde las obras maestras de Eisenstein, supuestamente exaltaban al nuevo régimen totalitario y a su zar: Stalin.

En 1996, se sintieron los efectos de la perestroika y una pequeña comunidad de católicos se reunió nuevamente en la antigua iglesia para el culto.

En 2009-2010, los fieles obtuvieron fondos de la Federación Rusa para restaurar las torres exteriores de la iglesia, destruidas bajo el regimen soviético, y lograron que el edificio fuera reconocido como un "monumento de valor federal".

El 15 de marzo de 2021, tras veinticinco años de negociaciones entre la jerarquía católica y las autoridades rusas, el edificio religioso fue devuelto oficialmente a la Iglesia, pudiendo celebrarse allí el mismo día una primera misa solemne por parte del obispo auxiliar de la arquidiócesis de Moscú, Monseñor Nikolaj Dubinin.

Una generosidad que no puede hacer olvidar las restricciones a la libertad de culto

Este gran avance para los católicos rusos no debería ocultar los recientes obstáculos a la libertad de culto en la tierra de los zares, de los cuales FSSPX.Actualidad  ya se ha hecho eco.

En octubre de 2020, la Duma adoptó una nueva versión de la ley sobre la libertad de conciencia y asociación religiosa. De ahora en adelante, los ministros de religión formados en el extranjero, como es el caso del clero católico ruso, tendrán que ser "reeducados" a la luz de la ortodoxia, y tendrán que obtener una certificación estatal para poder ejercer libremente su ministerio.

Los representantes de la comunidad judía rusa quieren ver la nueva ley con cierto optimismo, considerándola como "un estímulo para desarrollar las ciencias teológicas en las universidades rusas". Por su parte, los protestantes y budistas dijeron que las nuevas reglas están hechas para "atar la mano" a los pastores de las comunidades.

Por el lado católico, la Conferencia Episcopal de Rusia, que se reunió los días 10 y 11 de marzo, expresó su "perplejidad" sobre los nuevos estándares, al tiempo que reconoció ciertas correcciones positivas.

Otro motivo de preocupación: una nueva enmienda, aprobada por la Duma el 16 de marzo de 2021, exige que todos los establecimientos educativos, incluso los privados, obtengan un "certificado educativo" por parte del gobierno, a partir del 1 de junio próximo.

Hoy más que nunca, los contenidos de los planes de estudio escolares y las diversas actividades serán sometidos al más estricto escrutinio por parte del Estado: "Los motivos de esta ley son evidentes. El gobierno y el Estado sienten la necesidad de controlar el panorama religioso", se lamenta con razón el Padre Kirill Gorbunov, vicario general de la diócesis de Moscú.