Sínodo de los obispos: una nominación clave en consonancia con Amoris Laetitia

Septiembre 22, 2020
Origen: fsspx.news
Monseñor Mario Grech

El 16 de septiembre de 2020, el Santo Padre aceptó la renuncia del cardenal Lorenzo Baldisseri a su cargo de secretario general del Sínodo de los Obispos, y nombró a Monseñor Mario Grech como su sucesor. El prelado maltés se dio a conocer por haber implementado en su diócesis las posturas más controvertidas de la exhortación Amoris Laetitia.

El nombramiento de Monseñor Mario Grech, prelado maltés de sesenta y tres años, era un hecho esperado, ya que este último había sido desde octubre de 2019, el número 2 del Sínodo de los Obispos, un órgano muy importante a los ojos del pontífice argentino, quien jamás ha ocultado su deseo de hacer de la "sinodalidad" el modo de gobierno por excelencia de la Iglesia. A riesgo de todos los excesos.

Excesos que el nuevo secretario general podría no querer combatir: en enero de 2017, el prelado, que fue nombrado por el Papa Benedicto XVI obispo de Gozo (Malta), co-firmó una carta pastoral con Monseñor Charles Scicluna, arzobispo de Malta, para pedir al clero la absolución de los divorciados "vueltos a casar" y permitirles acceder a la comunión sacramental, desafiando la ley de la Iglesia.

Convertido así en uno de los obispos más celosos en la aplicación de las sulfurosas recomendaciones de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, el prelado maltés naturalmente llamó la atención del huésped de la Casa Santa Marta.

Por si esto fuera poco, Monseñor Mario Grech también se pronunció a favor de la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo: en marzo de 2018, el prelado, durante una entrevista televisada, declaró "acoger con beneplácito" este tipo de uniones, alegando que los homosexuales que viven en pareja "tienen derecho a ser respetados". Sería difícil ser más políticamente correcto.

Una de las misiones más importantes del nuevo secretario general será la organización del futuro Sínodo de los Obispos que, salvo algún imprevisto, se celebrará en Roma en octubre de 2022, y que llevará por título Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión.

Un tema sumamente importante para el Papa Francisco, y una nueva caja de Pandora: dada la personalidad del nuevo secretario general, la futura asamblea sinodal habrá encontrado al menos al "Jefe de Pista" ideal para iniciar su nueva ronda.