Sri Lanka: la cara oculta de los ataques

Abril 29, 2019
Origen: fsspx.news

El Cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, culpó públicamente a las autoridades de Sri Lanka por no haber hecho todo lo posible para evitar la serie de ataques que golpearon a la isla, causando 359 muertes [la cifra fue actualizada a 253 el 26 de abril]. A partir de los ataques, los principales jefes de seguridad del país han sido despedidos. La toma de responsabilidad de las masacres por la organización del Estado Islámico arroja luz sobre la nueva estrategia mundial de los yihadistas, un día después de la pérdida de su califato.

"Nos hemos enterado de que todas estas muertes podrían haberse evitado: ¿por qué nadie lo impidió?" El arzobispo de Colombo, la autoridad religiosa más respetada del país, expresó su enojo por los acontecimientos del 23 de abril de 2019, condenando "un desempeño absolutamente inaceptable por parte de los altos funcionarios del gobierno".

Al día siguiente de los ataques asesinos, de los cuales el saldo provisional actualmente es de 253 muertos y 500 heridos, el pueblo de Sri Lanka quedó sumido en la indignación, luego de que la prensa publicara un aviso del servicio de inteligencia, con fecha del 11 de abril anterior, advirtiendo que una organización islámica había planeado "ataques suicidas contra importantes iglesias católicas y la embajada india"

La rivalidad entre el Primer Ministro, Ranil Wickremesinghe, y el Presidente Maithripala Sirisena, ambos en conflicto abierto desde octubre de 2018, así como el contexto electoral - las elecciones están programadas para celebrarse a fines de 2019 - explica este trágico fracaso.

Sin embargo, la prensa de Sri Lanka no se ha dejado engañar: "el deseo de debilitar a un rival político ha puesto en peligro la seguridad del país", lamentó el Daily Mirror, un periódico local, en su edición del 23 de abril.

"Si me hubieran informado sobre la amenaza de un ataque, habría cancelado todas las Misas el domingo de Pascua", declaró el Cardenal Malcolm Ranjith, quien agregó: "las fuerzas de seguridad no han logrado controlar la situación todavía; podría haber más ataques... Pido a mis sacerdotes que no celebren ninguna ceremonia en sus iglesias hasta que tengan mi autorización".

Para calmar el descontento y la indignación del pueblo, los jefes de los principales departamentos de seguridad del país fueron despedidos, y se formará una comisión de investigación dirigida por un juez de la Corte Suprema con el objetivo de aclarar la situación.

Cabe señalar que los ataques que golpearon a la minoría católica en Sri Lanka han mostrado la nueva estrategia de la organización del Estado Islámico (EI), que asumió la responsabilidad de estas masacres. Desde la pérdida de su califato, después de la caída de Baghouz en Siria, el EI está en acción a través de sus redes periféricas en Asia, en los países del Golfo y en África, como la metástasis de un tumor canceroso. Incluso en Europa, y especialmente en Francia, donde los servicios de seguridad, cuya experiencia terrorista podría ser de gran ayuda para las redes nacionales en caso de futuros ataques, temen a los "fantasmas" de Siria e Irak.

Los católicos de Sri Lanka pueden parecernos muy lejanos, pero la barbarie yihadista que los golpeó ya está a nuestras puertas.