Suiza dice “sí” al consentimiento presunto para la donación de órganos

Mayo 17, 2022
Origen: fsspx.news

Este domingo 15 de mayo de 2022 fue día de votaciones populares en la Confederación Suiza. Se propusieron tres elementos para la aprobación del pueblo: una modificación de la ley del cine, la reanudación de la regulación de la UE relativa al cuerpo europeo de los guardias fronterizos y una modificación de la ley del trasplante de órganos.

Esta última cuestión es la que nos interesa. La votación tuvo una participación moderada con un 40.26% de la población, lo cual es un promedio bajo. El objetivo era votar a favor o en contra del consentimiento presunto en lo relativo a la donación de órganos.

El "sí" ganó con el 60.2% de los votos emitidos. Esto significa que, en territorio suizo, las personas que se nieguen a la extracción de órganos después de su muerte tendrán que declararlo de forma manifiesta. En ausencia de esta negativa explícita, los órganos y tejidos podrán extraerse después de la muerte con fines de trasplante.

No obstante, cabe destacar que, incluso en este caso, los familiares de la persona fallecida deberán estar involucrados en la decisión. Esto debe aclararse, porque una iniciativa popular anterior, presentada el 22 de marzo de 2019, preveía la introducción de un consentimiento presunto sin resolver la cuestión de los derechos de los familiares, y había sido rechazada por el Consejo Federal y el Parlamento.

Las nuevas regulaciones se introducirán hasta 2024, ya que primero tendrán que fijarse por ordenanza un gran número de detalles, como la creación de un "registro de denegación". Hasta entonces, se aplicará el principio del consentimiento explícito, es decir, es posible extraer órganos y tejidos de una persona fallecida solo si esta última ha dado su consentimiento.

El consentimiento en Europa

En muchos países europeos, la norma es el consentimiento presunto, como en Suiza. Este es el caso de Finlandia, Suecia, Estonia, Letonia, Polonia, República Checa, Austria, Hungría, Bulgaria, Grecia, Chipre, Italia, Eslovenia, Croacia, Países Bajos, Bélgica, Francia, España, Portugal e Irlanda.

A estos países hay que añadir el Reino Unido, cuyos diversos componentes han estado bajo distintos regímenes durante mucho tiempo, pero desde 2021 están todos bajo el régimen de consentimiento presunto.

Unos pocos países manejan el régimen de consentimiento explícito: como Lituania, Rumania, Dinamarca y Alemania.

Pero incluso el consentimiento presunto tiene sus variantes: por ejemplo, en determinados países como Austria, no se consulta a la familia, y los extranjeros que transitan por suelo austriaco están sujetos al régimen de consentimiento presunto. Eso es lo que dice la ley. Pero la experiencia ha hecho necesario un cambio en el modus operandi: se consulta a la familia y los extranjeros quedan más o menos exentos.

La violación moral por el consentimiento presunto

Es evidente que el consentimiento presunto se ha establecido para permitir el aumento de donadores potenciales y el volumen de trasplantes. Pero con desventajas considerables.

Por un lado, incluso en lo que respecta a la donación de órganos que no plantea un problema moral o ético, la acción voluntaria debe ser la regla. La ley del consentimiento presunto consiste en que un gobierno se apodere de los cuerpos de los ciudadanos de una manera que bordea el totalitarismo.

El Estado no tiene derecho sobre estos cuerpos -estén vivos o muertos- a menos que exista un consentimiento explícito, o una condena que podría concebirse pero que resultaría extraña a las mentalidades modernas. Pero a estas últimas no les ofende la violación de un derecho manifiesto y primario por el consentimiento presunto.

Por otro lado, en cuanto a las extracciones que provocan -salvo prueba de lo contrario- la muerte del donador, como es el caso de la extracción del corazón, el consentimiento presunto solo empeora las cosas dando un permiso para matar, que se oculta bajo los términos de "muerte cerebral".

Este fenómeno está ligado al aumento de la eutanasia, que a su vez se ha beneficiado del aborto, porque este último ha banalizado el crimen al permitir que una persona inocente sea asesinada en el vientre de su madre. El mundo está encerrado en una cultura de muerte que lo precipita hacia una creciente vorágine de violencia y amoralidad.