Suiza: el baptisterio paleocristiano más antiguo

Octubre 20, 2021
Origen: fsspx.news

El baptisterio de Riva San Vitale (Ticino), que data de finales del siglo V, es el monumento cristiano más antiguo de Suiza. Dedicado a San Juan Bautista, se encuentra en el extremo sur del lago de Lugano. Según los historiadores, se construyó entre finales del siglo V y principios del siglo VI, presuntamente sobre los cimientos de una villa romana o baños termales.

Anastasia Gilardi, historiadora del arte y profesora de la Escuela Universitaria Profesional de la Suiza Italiana (SUPSI) en Lugano, explica: "Los baptisterios pertenecen a aquellos primeros edificios cristianos construidos tras la publicación del Edicto de Milán en el año 313.

"En la época en que el bautismo de adultos se celebraba por inmersión, muy a menudo en torno a la fiesta de la Pascua, era necesario un conjunto de construcciones que permitieran tal práctica litúrgica".

La función bautismal original se suspendió alrededor del año 1000 en el baptisterio de Ticino. "En toda Lombardía, a partir del siglo X, dejó de practicarse el bautismo de adultos por inmersión".

Sin embargo, el edificio siguió utilizándose con una pila elevada, hecha de un solo bloque de piedra, de casi dos metros de diámetro, colocada sobre las fuentes bautismales originales. Las fuentes bautismales de mármol de Arzo de 1613, ubicadas en el nicho a la izquierda de la puerta de la entrada norte, son las últimas utilizadas para la celebración de bautismos.

"Con la reconstrucción de la iglesia parroquial a mediados del siglo XVIII, el baptisterio perdió su función original", explica Anastasia Gilardi. 

A tres metros de los muros circundantes, el baptisterio estaba rodeado por un recinto cuadrado (deambulatorium), que actualmente ha desaparecido casi por completo. El pórtico estaba cubierto y se utilizaba para recibir a los neófitos para la realización de los ritos que precedían al bautismo, así como para las procesiones posbautismales.

Estaba conectado a la antigua basílica, erigida en lugar de la actual iglesia parroquial. De acuerdo con la cultura cristiana primitiva, "los ocho lados del edificio hacen referencia al octavo día, es decir, el día de Cristo resucitado, de la nueva vida más allá de la materialidad, que sigue al último día de la creación del mundo".

Los catecúmenos accedían a este lugar a través de dos escalones desde la entrada norte, y salían por el lado sur para llegar a la basílica contigua. "Originalmente, esta pila octogonal estaba revestida de mármol", según señala la historiadora del arte.

"Estaba equipada con un conducto que permitía transportar el agua desde un canal exterior que fluía hacia el este del edificio -el cual todavía existe hoy en día- y evacuarla al final de la celebración. Además, se utilizaba un conducto de plomo alrededor para recoger el agua que, durante la inmersión de los catecúmenos, se desbordaba de la pila".

Frente a la pila bautismal, mirando al este, "el fresco del tercer ábside fue realizado durante el período otoniano [entre 950 y 1050. Nota del editor] y, por lo tanto, es extremadamente raro. Solo hay una docena en todo el mundo, cinco de ellos en Suiza", señaló Anastasia Gilardi, frente a la pintura que representa a Cristo triunfante.

La tipología de la figura de Cristo en la cruz, vivo y sin barba, es típica de principios del año 1000.

Los trabajos de restauración en la década de 1950 restauraron la parte superior del edificio a su forma octogonal original. En el otoño de 2021, comenzará una nueva fase del proyecto de conservación de frescos, dirigido por un equipo de la Escuela Universitaria Profesional de la Suiza Italiana.