Suiza: resistencia eclesiástica en la diócesis de Coira

Mayo 04, 2022
Origen: fsspx.news
El logo del Círculo Sacerdotal de la diócesis de Coira

Los sacerdotes de la diócesis de Coira impugnaron el "Código de Conducta" destinado a combatir los abusos en la Iglesia, firmado por el nuevo obispo de Coira, monseñor Joseph Bonnemain, el 5 de abril de 2022, a quien se unieron los vicarios generales y los representantes de las corporaciones eclesiásticas de la diócesis.

El documento se topó con una fuerte oposición por parte de varios sacerdotes que lo acusan de violar la doctrina católica en varios aspectos.

El Círculo Sacerdotal de Coira

Un grupo de 43 sacerdotes de la diócesis, a los que se sumaron 80 simpatizantes, se pronunció en contra de varios pasajes de este Código de Conducta. El obispo, en una carta a todas las parroquias, declaró que este Código será "vinculante para todos los funcionarios y empleados a partir de mediados de 2022".

El 28 de abril de 2022, este Círculo Sacerdotal de Coira (Chürer Priesterkreis) emitió una toma de posición para advertir sobre los puntos en disputa y pedirle al obispo que retire su firma, pues considera que monseñor Bonnemain nunca debería haber firmado el documento.

Los puntos en disputa

El Círculo afirma, en primer lugar, un acuerdo del "95%" con el contenido del Código, señalando que se debe hacer todo lo posible para garantizar una mejor prevención del abuso.

Pero los sacerdotes describen el Código de Conducta como "un intento de implantar la ideología LGBT en la Iglesia bajo el pretexto de prevenir el abuso y, por lo tanto, de socavar la doctrina de la Iglesia".

La doctrina católica sobre la homosexualidad es dejada de lado

Los sacerdotes señalan varios pasajes que "amordazan la doctrina de la fe y la moral". Por ejemplo, el Código hace decir al signatario: "Renuncio a las evaluaciones negativas generales de comportamientos supuestamente no bíblicos en razón de la orientación sexual".

El comentario señala: "Quien firme esta declaración ya no debe (...) proclamar más la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad tal como está estipulada en el Catecismo de la Iglesia católica", que afirma que los actos homosexuales son "intrínsecamente malos" y "no pueden ser aprobados de ninguna manera".

Un peligro para la preparación al matrimonio que ya no será íntegro

Además, el Código establece: "En las entrevistas pastorales, no discutiré activamente temas relacionados con la sexualidad. En cualquier caso, me abstendré de hacer preguntas incómodas sobre la vida íntima y el estado de la relación. Esto también se aplica a las entrevistas que realice en mi calidad de superior jerárquico".

Los sacerdotes señalan que esto prohibiría al ministro plantear cuestiones fundamentales en la preparación del matrimonio: por ejemplo, que el matrimonio está constituido por la comunidad entre un hombre y una mujer, así como los matrimonios y divorcios anteriores, o los hijos de relaciones anteriores.

La imposibilidad de rechazar sujetos con tendencia homosexual en la formación sacerdotal

En cuanto a la formación de los sacerdotes, ya no sería posible asegurar que los hombres con tendencias homosexuales fueran excluidos de la ordenación, como estipulan los textos de la Santa Sede. Y "¿cómo podríamos exigir creíblemente a un candidato al sacerdocio que se comprometa públicamente ante Dios y la Iglesia al celibato de por vida (can. 1037), según el rito prescrito, si se declara al mismo tiempo que su 'estado de relación' es un tabú para la jerarquía de la Iglesia?"

La Iglesia ya no podría imponer una verdadera vida moral al clero o a los laicos

En efecto, explican los sacerdotes contestatarios: "Si los sacerdotes, diáconos y colaboradores laicos que viven en relaciones heterosexuales u homosexuales inmorales ya no pueden ser llamados a rendir cuentas y, al no observarse ninguna mejora, finalmente son despedidos, tendrá lugar una moralidad de doble vía".

Por un lado, la Iglesia continuaría predicando la doctrina tradicional, pero, por otro lado, no la exigiría de sus clérigos y laicos empleados por la diócesis. Mientras que esta última crearía un arma para expulsar a los no signatarios.

La ambigüedad de los "derechos humanos"

Finalmente, el Código de Conducta contiene las siguientes afirmaciones: "Me abstengo de cualquier forma de discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género" y "reconozco los derechos sexuales como derechos humanos, en particular el derecho a la 'autodeterminación sexual'".

Sin embargo, comentan correctamente los sacerdotes, la aplicación coherente de la moral sexual por parte de la Iglesia es "percibida como discriminatoria por la sociedad". Por ejemplo, porque la Iglesia no puede bendecir las relaciones entre personas del mismo sexo.

Además, la declaración del Código sobre los derechos humanos está así "abierta a varias interpretaciones", pero debe ser rechazada porque, por ejemplo, el aborto es caracterizado como un derecho humano que forma parte de la autodeterminación sexual, explican los sacerdotes.

Una confirmación por las reacciones de los sacerdotes partidarios

El sitio cath.ch informó sobre la reacción de dos sacerdotes a favor del Código de Conducta.

El primero señala que la negativa a firmar el documento es "típica" de parte de la Iglesia. "Con el Código, los líderes tienen que ceder poder. Y eso no les sienta bien a los sacerdotes clericalistas: es mejor volver a tu rincón y seguir quejándote de la supuesta injusticia". -Una crítica que se hace eco de una de las acusaciones favoritas del Papa Francisco: "el clericalismo". 

El otro sacerdote fue todavía más lejos: "Sabemos lo que dice el derecho canónico y el catecismo. (…) Los catecismos siempre han cambiado con el tiempo. El actual tiene décadas y el mundo de hoy es diferente. El Código de Conducta, en cambio, data de 2022 y habla de una Iglesia en el mundo de hoy".

Como si las circunstancias de una época pudieran hacer cambiar la verdad de la fe y la moral. Se trata del más puro modernismo. Y es también un eco perfecto de los cardenales Jean-Claude Hollerich, Reinhard Marx y monseñor Georg Bätzing, que fueron seriamente atacados en este punto por varios episcopados y obispos de todo el mundo.

A raíz de esta crítica, monseñor Bonnemain se mostró a favor del diálogo con estos sacerdotes, reprochándoles haber actuado precipitadamente y sin ninguna consulta.

Pero estos últimos ya habían escrito: "le pedimos al obispo diocesano, antes de la publicación del Código de Conducta, que no lo firmara. Como lo publicó y firmó entretanto, nosotros a su vez le pedimos públicamente que retire su firma y así sane el conflicto de conciencia que ha provocado entre muchos de sus colaboradores".

De lo contrario, añaden, "nosotros mismos elaboraremos un Código de Conducta al servicio de la prevención de agresiones, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia, y que estaremos dispuestos a firmar".

Una sana reacción de parte del clero de la diócesis de Coira, que también demuestra hasta qué punto ha penetrado la ideología LGBT en la Iglesia y en la mente de algunos de sus representantes.