Suiza: restauración del Gran Relicario de San Mauricio

Noviembre 11, 2021
Origen: fsspx.news

Con motivo de las celebraciones de la fiesta de San Mauricio, el 22 de septiembre, los relicarios del tesoro de la abadía de San Mauricio (Valais) se llevaron en procesión por las calles del casco antiguo. Este miércoles 22 de septiembre de 2021, después de cuatro años de una meticulosa restauración, el Gran Relicario que contiene las reliquias de San Mauricio de Agauno fue llevado por cuatro miembros de la Cofradía de Santa Cándida.

Esta restauración exhaustiva permitió revelar con certeza las diferentes etapas de la elaboración del relicario, que se dice fue realizado por el abad Pierre Maurice Odet en el siglo XVII.

Sus relieves de estilo románico en los laterales y su frontón gótico adornado con una figura de la Virgen en un trono, sus numerosas placas decoradas con filigranas y piedras preciosas y semipreciosas, cuyos engastes hacen referencia a los siglos XI, XII y XIII, muestran que el relicario es el resultado de un reensamblaje a finales del primer cuarto del siglo XIII. Es decir, en la época de la revelación de las reliquias de los mártires tebanos en San Mauricio, y de la fabricación del relicario del Padre Nantelme.

Para la restauración de este precioso relicario de 800 años fue necesario un estudio exhaustivo, un desmontaje meticuloso, una limpieza minuciosa y un reensamblaje cuidadoso de las 300 piezas de plata que lo adornan.

Por tanto, desde enero de 2017, un equipo multidisciplinar, compuesto por dos conservadores-restauradores, tres historiadores del arte, un historiador, un historiador de la madera medieval, un orfebre y un liturgista, se dedicó al estudio y conservación-restauración del relicario, el cual durante mucho tiempo se sospechó que fue el resultado de una construcción caótica, fruto de varias intervenciones sucesivas escalonadas desde el siglo XIII al XVII.

Aunque se conocía la naturaleza heterogénea del Gran Relicario, su asombrosa complejidad fue revelada mediante la eliminación completa de su epidermis. En efecto, hay por lo menos 2,000 clavos y más de 300 piezas de adorno diferentes, organizadas para crear un todo coherente.

Se desarrolló un dispositivo especial para completar la restauración de las piezas. Mientras que en algunos objetos se suele conservar la pátina resultante del deslustre de los metales, especialmente en los museos, en este caso los responsables querían que el relicario recuperara el brillo que tenía cuando las reliquias eran veneradas por los primeros fieles.

Para restaurar ese brillo, los restauradores utilizaron un cepillo electrolítico que elimina el deslustre sin dañar el metal. Esta innovadora herramienta fue desarrollada por la Abadía de San Mauricio en colaboración con la Haute Ecole Arc de Neuchâtel (Pleco).

El Gran Relicario de San Mauricio, además de su riquísima ornamentación de plata, plata dorada y placas nieladas, está complementado con cerca de 200 gemas, cristales y pastas de vidrio engastados. Estas piedras preciosas, que fueron donaciones de fieles, peregrinos, visitantes ilustres o soberanos europeos, están montadas en una engastadura o dentro de una decoración compartimentada. 

Debajo de las gemas, también hay una pequeña pieza pulida en plata u oro, que se usa para reflejar la luz, realzar el color y el brillo de las piedras.

El estudio de sus propiedades ópticas (color, transparencia, brillo, etc.) permite su identificación mientras que la observación de sus características internas (inclusiones, fracturas, etc.) y sus propiedades físicas y químicas pueden indicar su origen.

El Gran Relicario de San Mauricio se ha sumado al tesoro de la Abadía de San Mauricio.