Turquía: ¿qué pasará con los frescos de la basílica de Santa Sofía?

Julio 22, 2020
Origen: fsspx.news

La inquietud no deja de aumentar en Estambul, donde sabemos lo poco que le importa al islam el arte figurativo: ¿qué será de los frescos de Santa Sofía, que será reconvertida en una mezquita, a partir del 24 de julio siguiente? La autoridad turca a cargo de los asuntos religiosos, en manos del presidente Recep Tayyip Erdogan, respondió a esta pregunta el 14 de julio de 2020.

El Diyanet, la autoridad turca responsable de la gestión de los asuntos religiosos, proporcionó, en un comunicado de prensa publicado el 14 de julio - fecha que coincide con la de la captura de Jerusalén por los Cruzados en 1099 - los primeros esbozos de respuesta sobre el futuro de los milenarios frescos, símbolo de los esplendores pasados ​​del Imperio Romano de Oriente.

La decoración bizantina que adorna los muros de la gran basílica "no constituye un obstáculo para la celebración de las oraciones", explicó el Diyanet, asegurándose de especificar que, durante los momentos de oración, "los íconos cristianos deberán ocultarse detrás de cortinas y otros medios apropiados".

¿Acaso Recep Tayyip Erdogan, presunto heredero de los sultanes otomanos, desea imitar el gesto de su lejano predecesor Mehmet II? Sorprendentemente, el conquistador de Constantinopla se negó, en 1453, a destruir alrededor de 16,000 metros cuadrados de frescos y mosaicos, y decidió cubrirlos con yeso.

En 1934, durante la transformación de la basílica en un museo, algunos de estos frescos fueron liberados del revestimiento que los cubría, lo que permitió tener una idea de la suntuosa decoración del santuario en el siglo VI.

Seis siglos después de Mehmet II, el yeso podría ser sustituido por distintos tipos de iluminación para oscurecer las imágenes, durante las cinco oraciones públicas requeridas por el islam.

Motivado por razones de política interna, la decisión del jefe de estado turco de transformar, por segunda vez en quince siglos, la iglesia de Santa Sofía en una mezquita, ha suscitado muchas críticas en Rusia y Grecia, mientras que en Roma, el Papa Francisco dijo sentirse "muy afligido".