Turquía: la cimitarra de la conquista en Santa Sofía

Septiembre 01, 2020
Origen: fsspx.news
La cimitarra de la conquista, con versos del Corán grabados en la hoja

El 24 de julio de 2020, tuvo lugar la primera oración musulmana del viernes en la basílica de Santa Sofía en Estambul, que se ha convertido en mezquita después de ser un museo durante 86 años.

Tomaron posesión del lugar una multitud de dignatarios, con el presidente Recep Tayyip Erdogan a la cabeza, mientras miles de fieles seguían las oraciones a las afueras del edificio. El imán Ali Erbaş, presidente de Asuntos Religiosos de la República de Turquía, pronunció su sermón, con la cimitarra de la conquista en la mano. Esta cimitarra simboliza la toma de Constantinopla por los turcos en 1453. Los mosaicos que representan a Cristo y a su Santísima Madre fueron cubiertos. Los versos del Corán seleccionados para este sermón eran abiertamente anticristianos.

"Pienso en Santa Sofía, y estoy profundamente afligido", fue la débil reacción del Papa Francisco, dirigiéndose a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro después del Ángelus del domingo 12 de julio.

El día anterior, en un comunicado, el Consejo de Iglesias de Oriente Medio (MECC) lamentó que la transformación de Santa Sofía en mezquita haya tenido lugar en un momento histórico en el establecimiento de relaciones pacíficas entre cristianos y musulmanes, refiriéndose explícitamente al "Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común", firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el papa Francisco y por el jeque Ahmed al-Tayyeb, gran imán de Al-Azhar.

Adoptando una actitud más realista, la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AED) invitó, en un comunicado de prensa del 22 de julio, a los países occidentales a extraer las lecciones de la historia del Cercano Oriente en el siglo XX, y a dejar de guardar silencio cuando se trata de la destrucción de los derechos de supervivencia de las minorías, ya sea en Turquía, Irak, India, China, Pakistán o en otros lugares.

Santa Sofía pone en evidencia el fracaso de Abu Dabi

En la Nuova Bussola Quotidiana del 13 de julio, Monseñor Nicola Bux, teólogo y liturgista cercano a Benedicto XVI, escribió, al día siguiente de la reacción de Francisco: "El temor del Papa Bergoglio de mencionar ayer el caso de Santa Sofía, al término del Ángelus, revela la vergüenza y la decepción de haber apostado por la Declaración de Abu Dabi en favor de una convergencia panislámica. Lo mismo debería aplicarse a la Torre de Gálata, en Estambul, donde los ecumenistas latinos de Occidente, siempre prodigiosos en ideas nuevas, ofrecen desde hace varios años el iftar, la cena del mes de Ramadán, en lugar de dar a conocer el nombre de Jesucristo a los miles de turcos que buscan la verdad y desean ser cristianos.

"Tan es así, que los Dominicos y Franciscanos que se encuentran en misión en este lugar han dejado de lado a sus santos fundadores, que aspiraban a la evangelización y al martirio, y buscan convergencias paralelas en torno al 'Dios único', que para los musulmanes es similar al concepto de fuerza, protección y seguridad: insisto, lo consideran como una idea, y no como una persona.

"A esto hay que añadir que, en el islam, la religión y la política son inseparables. Este es el gran olvido de la Declaración firmada por el papa y el imán de Al-Azhar. Por no hablar de la rivalidad entre los musulmanes y Erdogan, aspirante al sultanato.

"Podríamos continuar con la muerte del optimismo romántico contenido en el informe de la Conferencia Episcopal de Italia, a finales de febrero en Bari: "Mediterráneo, Frontera de Paz", si el coronavirus no se hubiera encargado de derribar el telón. En resumen, tenemos una Iglesia enviada al mundo por Jesucristo para evangelizar y bautizar a todas las naciones, ahora reducida al papel de emuladora de las Naciones Unidas".

Monseñor Bux considera la actitud de los predecesores de Francisco como una negación a este diálogo irenista con el islam, y cita el discurso de Benedicto XVI en el que afirmó que "la violencia es contraria a la razón" (Ratisbona, 12 de septiembre de 2006), y el deseo de Juan Pablo II de ver a la Iglesia evangelizar a las almas, con "sus dos pulmones", en Oriente y Occidente. Este ferviente partidario de "la hermenéutica de la reforma en la continuidad" omite señalar las acciones y gestos de estos dos papas que contribuyeron en gran medida a mantener en la mente de las personas el relativismo doctrinal, mucho más que sus palabras y escritos: Juan Pablo II besó el Corán, el 14 de mayo de 1999, frente a una delegación de musulmanes en el Vaticano; Benedicto XVI pasó un momento de recogimiento en la Mezquita Azul de Estambul, el 30 de noviembre de 2006.

Una respuesta en la práctica

Aunque modesta, la respuesta de los sirios, que planean construir una réplica de Santa Sofía, parece simbólicamente más efectiva, frente al espíritu conquistador de los musulmanes. La construcción de una iglesia dedicada a la Sabiduría de Dios [Santa Sofía], erigida con el objetivo declarado de reproducir, en dimensiones reducidas, el perfil arquitectónico de la antigua basílica de Santa Sofía en Constantinopla, está a punto de empezar en Siria, según informó la agencia misionera vaticana Fides.

Según los informes, la colocación de la primera piedra de la iglesia ya se llevó a cabo en Al-Suqaylabiyah, una pequeña ciudad de la provincia de Hama, habitada antes del conflicto por 20,000 cristianos ortodoxos. Los soldados rusos estacionados en la base de Latakia, ya están elaborando los planes para la nueva iglesia. El líder de la milicia cristiana, Nadel al-Abdullah, quien dice ser el promotor de la iniciativa, es conocido por haber liderado una milicia ortodoxa de autodefensa en la lucha contra los yihadistas del llamado Estado Islámico.

Cuatro siglos más tarde, esta iglesia no solo sería una respuesta a Erdogan, sino también al sultán Ahmed I, quien construyó la Mezquita Azul, frente a Santa Sofía, a principios del siglo XVII. Su objetivo era demostrar que los arquitectos otomanos no tenían nada que envidiar a sus predecesores cristianos, quienes construyeron la basílica de Santa Sofía bajo el emperador Justiniano mil años antes. -Los cristianos saben que las piedras claman, mientras que las palabras vuelan. (Cf. Lc 19, 40).