Turquía: la lucha por la basílica de Santa Sofía continúa

Noviembre 21, 2020
Origen: fsspx.news

"Una capitulación es, esencialmente, una operación por la cual uno se pone a explicar en lugar de actuar", escribe Charles Péguy. Del lado del Bósforo, la capitulación no parece formar parte de la agenda: los cristianos en Estambul hicieron gala de su valentía al emprender un proceso legal para poner fin al culto musulmán en la basílica de Santa Sofía.

Esta noticia fue publicada en el diario islámico-conservador de Estambul, Habertürk, el 9 de noviembre de 2020, donde se afirma que el Consejo de Estado turco recibió un documento solicitando la anulación del decreto del 10 de julio pasado, mediante el cual se autorizó nuevamente la celebración del culto musulmán en la antigua basílica justiniana. 

Detrás de esta iniciativa está un colectivo de cristianos turcos pertenecientes al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla -una entidad religiosa separada de Roma desde el Gran Cisma de Oriente, en 1054- comúnmente conocidos como Ortodoxos.

Los abogados de los demandantes se basan en el hecho de que la nueva finalidad de Santa Sofía viola la Convención de la Unesco sobre la protección del patrimonio cultural mundial. Esta estipula que "cada uno de los Estados que forman parte de esta Convención, incluida Turquía, reconoce la obligación de garantizar la identificación, protección, conservación, fomento y transmisión a las generaciones futuras del patrimonio cultural y natural".

El 10 de julio, la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, aclaró que Santa Sofía es un componente de las áreas históricas de Estambul catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esto implica ciertas obligaciones para el gobierno turco.

Ernesto Ottone Ramírez, subdirector general de cultura de la Unesco, recordó el 11 de julio que "es importante evitar cualquier medida de ejecución que no haya sido discutida previamente con la Unesco, y que implique consecuencias en lo relacionado al acceso físico a la estructura del edificio, a los bienes mobiliarios y al método de gestión del sitio".

Tales medidas podrían, según el organismo de la ONU, "constituir una violación de las reglas resultantes de la Convención del Patrimonio Mundial de 1972". Por tanto, es evidente que la transformación de Santa Sofía en mezquita entra dentro de este tipo de "violación".

Sin embargo, es poco probable que un Consejo de Estado totalmente en manos de Recep Tayyip Erdogan cambie de rumbo. Exhibiendo una actitud abiertamente hostil, desde hace varios años, a Europa y a Occidente en general, el presidente de Turquía tiene dos objetivos: devolver al islam su importancia y garantizar, aunque sea por la fuerza, que la heredera del Imperio Otomano recupere el "espíritu de conquista" y su lugar en el mundo.

Los recientes acontecimientos en el norte de Siria, el Mediterráneo, Nagorno-Karabaj y Chipre son el mejor testimonio de ello.