Un ajuste de cuentas a la australiana

Noviembre 17, 2021
Origen: fsspx.news

En su última entrevista concedida a La Stampa, el cardenal George Pell culpa a la Secretaría de Estado por las colosales pérdidas de dinero sufridas por el Vaticano en una cuestionable transacción financiera en Reino Unido. Una afirmación que tiene lugar mientras se lleva a cabo el juicio del cardenal Angelo Maria Becciu en el Vaticano.

"Hubo quienes se resistieron a la Secretaría de Estado. Pero si el auditor o alguno de nosotros en la Secretaría de Economía hubiera podido intervenir con antelación, podríamos haber ahorrado todo ese dinero gastado en la compra del Palacio en Londres".

Fue en su apartamento ubicado a tiro de piedra de la Basílica Vaticana, donde el cardenal australiano George Pell, de ochenta años, recibió a los periodistas el 3 de noviembre de 2021, con el fin de presentar la versión italiana de su libro, Journal de prison, en el que el alto prelado describe en detalle los trece meses que pasó tras las rejas.

Esta ocasión brindó la oportunidad para esclarecer cierta información relativa al escándalo financiero por el que está siendo juzgado, entre otros imputados, el cardenal Angelo Maria Becciu, exsustituto de la Secretaría de Estado, acusado de haber jugado un papel clave en una cuestionable operación inmobiliaria en Londres.

El cardenal Pell lo afirmó nuevamente: si terminó en la cárcel fue por sus ideas, que le ganaron el odio de los progresistas. "En el mundo anglosajón, estamos siendo testigos de una verdadera guerra cultural: yo soy conservador, sin embargo, la oposición más fuerte a la secularización proviene de los conservadores, lo cual no jugó en mi favor".

El alto prelado evocó un posible vínculo entre su condena a prisión y su papel como el "Maestro Limpio del Vaticano": "Estamos hablando de un posible vínculo entre mis problemas legales y financieros: sabemos que 2.23 millones de dólares se evaporaron en Australia, pero a fin de cuentas, nadie es capaz de explicar por qué", se pregunta el cardenal.

Cuando se le preguntó sobre la situación de las finanzas romanas durante el tiempo que se desempeñó como jefe de la Secretaría de Economía, monseñor Pell describe un panorama bastante sombrío:

"Seguía siendo el viejo mundo. Introdujimos una solución de control y verificación que todos usan ahora. Descubrimos 300,000 euros repartidos entre las distintas oficinas. Y, por primera vez, elaboramos un presupuesto provisional anual: cosas básicas en definitiva".

Cuando se le preguntó sobre el papel que jugó en todo esto la Secretaría de Estado, el alto prelado no se anduvo con rodeos: "ya es un hecho público. Becciu (sic) proclamó alto y claro que el Auditor no tenía ninguna autoridad para pasar por las puertas de la Secretaría de Estado: lo cual no era cierto, por supuesto. Teníamos la autoridad, pero se nos impidió hacerlo".

Sobre el exsustituto, perseguido por la justicia vaticana: "El cardenal Becciu tiene derecho a un juicio justo, veremos lo que pasa", comentó el cardenal, que nunca ha ocultado su oposición frontal al ex número dos de la Secretaría de Estado.

Ante la pregunta de si podría haber evitado a la Santa Sede las colosales pérdidas de los últimos años, el porporato australiano respondió: "en algunos casos, no, porque 'las cosas' habían empezado antes, en otros, sí”.

Y recordó el apoyo del Papa Francisco: "el Santo Padre me dijo que yo le había dicho muchas cosas que después resultaron ser ciertas".

Sobre el tema de la transparencia financiera, monseñor Pell concluyó la entrevista con una sonrisa: "Estamos avanzando, lentamente. No sé cómo terminará esto, pero sí sabemos a donde hemos llegado: se ha establecido cómo el Vaticano dejó escapar un tesoro de primera calidad con esta propiedad de Londres. Eso por sí solo, ya es un avance..."