Un "Gran Hermano" de las religiones en la pila bautismal del maoísmo

Febrero 24, 2021
Origen: fsspx.news

A partir del 1 de mayo de 2021, todos los ministros del culto en China deberán estar registrados en un software que contendrá: información personal, puntos buenos y malos, autorización para ejercer. Otro golpe a la credibilidad del acuerdo provisional firmado entre Roma y Beijing.

La siniestra Oficina de Asuntos Religiosos (SARA) hizo del conocimiento público, el 9 de febrero de 2021, en un documento titulado Medidas administrativas para el personal religioso, las últimas reglas del juego relativas a los ministros del culto. 

Los ministros del culto fichados y sujetos a tarjetas de puntos

El objetivo expresado en el artículo 33 del documento es claro: "fortalecer la gestión de la información sobre sacerdotes y religiosos en general".

Con este fin, "la SARA ha establecido una base de datos de los religiosos, a cargo de las secciones locales de los departamentos de asuntos religiosos para proporcionar y actualizar la información básica sobre los religiosos, las recompensas y los castigos, las suspensiones del ministerio y otras informaciones" (ibid).

De este modo, será más fácil para el poder central verificar si los ministros del culto cumplen, en el ejercicio de sus funciones, los criterios declarados: "amar a la patria, apoyar la dirección del Partido Comunista Chino (PCCh), apoyar el sistema socialista, respetar la Constitución (…) practicar los valores fundamentales del socialismo, adherirse al principio de independencia y autogestión de la religión y adherirse a la política religiosa de China, manteniendo la unidad nacional, la unidad étnica, la armonía religiosa y la estabilidad social", como se estipula en el artículo 3 del documento ya citado.

Entre las "obligaciones" que permiten acumular puntos buenos, o perderlos por falta de celo, destacan la "resistencia a las actividades religiosas ilegales y el extremismo religioso", así como la "resistencia a la infiltración de fuerzas extranjeras que utilizan la religión".

Más claramente, para los católicos, esto significa que ni los sacerdotes ni los obispos de la Iglesia oficial, ahora reconocida por Roma, podrán expresar de ninguna manera su comunión con los sacerdotes y obispos de la Iglesia clandestina -históricamente fiel a Roma y a la fe- como ha sucedido hasta ahora con mucha frecuencia.

Asimismo, ¿en qué lugar queda la jurisdicción universal del Papa de Roma, que muy bien puede ser considerada como una "fuerza extranjera"?

Los obispos casi enteramente bajo el control del estado

Ni siquiera los obispos católicos, aunque son "aprobados y ordenados" por el Consejo de Obispos de China y la Santa Sede en virtud del acuerdo de 2018, podrán ejercer el ministerio episcopal hasta que no estén registrados en la SARA, como se estipula en el artículo 16.

Así, es el Estado y no la Iglesia quien tiene la ventaja sobre la función pastoral de los obispos: ni siquiera la sumamente cismática Constitución Civil del Clero, promulgada en Francia en 1791, funcionó mejor que esto.

Al ser cuestionado por AsiaNews, un sacerdote católico chino que prefiere permanecer en el anonimato -puesto que tiene que conservar sus puntos buenos- comentó: "en este documento, no hay nada radicalmente nuevo: las religiones siguen siendo tratadas como instituciones emanadas del Estado, y los ministros del culto como funcionarios. Tanto es así que su apostolado debe ser regulado, controlado y registrado como toda obra civil. Un registro que se realiza a través de las oficinas civiles, para mayor consternación de nuestros obispos".

Una diplomacia vaticana totalmente cegada

Sin embargo, el 8 de febrero, durante la ceremonia de votos al cuerpo diplomático, el Papa Francisco continuó hablando en términos positivos de la renovación del acuerdo provisional entre China y la Santa Sede: "es un entendimiento esencialmente pastoral, y la Santa Sede espera que el camino recorrido continúe, en un espíritu de respeto y confianza mutua, contribuyendo más a la solución de problemas de interés común".

¿Es esto un caso de angelismo, del método Coué o una profunda incomprensión de un contexto político que hace que la situación de los católicos se deteriore cada semana en China?

Varias voces en China, como en otros lugares, se han alzado, preguntándose si el nuevo documento relativo a las "Medidas administrativas", no anula los "logros pastorales" del acuerdo provisional firmado entre Roma y Beijing, ya que somete el ministerio de los obispos al poder del Partido y reafirma la división entre las comunidades oficiales y las clandestinas.

En esta situación dramática, más cómica todavía es la situación de los "Budas vivientes" de la religión tibetana. Tan pronto como la ley entre en vigor, solo podrán convertirse en una verdadera reencarnación de Buda después de la autorización previa del PCCh: entre el maoísmo y el chamanismo hay una línea muy delgada...