Un nuevo fruto envenenado del Documento sobre la Fraternidad Humana

Mayo 14, 2020
Origen: fsspx.news

Vatican News informó que "el Papa Francisco se ha unido a la invitación del Alto Comité para la Fraternidad Humana para rezar el 14 de mayo de 2020, por el fin de la pandemia de Covid-19". Al término del Regina cœli, el domingo 3 de mayo de 2020, Francisco "celebró con beneplácito esta iniciativa y recordó que la oración es un valor universal".

La invitación está dirigida a los "creyentes de todas las religiones" para "unirse espiritualmente en un día de oración, ayuno y obras de misericordia", con el objetivo de "implorar a Dios que ayude a la humanidad a superar la pandemia". Para comprender completamente esta iniciativa, es necesario conocer su origen y sus fundamentos intelectuales.

El inicio: el Concilio Vaticano II 

La causa raíz de este tipo de iniciativas se remonta a los textos del Concilio Vaticano II, más particularmente a la Declaración sobre la libertad religiosa (Dignitatis humanae, 7 de diciembre de 1965). La doctrina de este documento conduce a un cierto indiferentismo, ya que relativiza la necesidad de pertenecer a la Iglesia Católica para alcanzar la salvación.

Además, el Concilio inauguró un diálogo con las religiones cristianas a través del Decreto sobre el Ecumenismo (Unitatis redintegratio, 21 de noviembre de 1964), y con las religiones no cristianas a través de la Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con estas religiones (Nostra aetate, 28 de octubre de 1965). Estas orientaciones ocasionaron la disolución del espíritu misionero en interminables "diálogos" que corrompen la voluntad de convertir a los hombres a Jesucristo.

Se alcanzó un hito importante el 27 de octubre de 1986, cuando el Papa Juan Pablo II reunió a 130 representantes de diversas religiones en Asís, para rezar por la paz en el mundo. Monseñor Marcel Lefebvre denunció este ataque al primer mandamiento de Dios y al carácter único de la salvación que no se encuentra en ningún otro que en Jesucristo.

Posteriormente, se desarrolló un "espíritu de Asís" -como ya existía un "espíritu del Concilio"- que inspiró reuniones similares en todo el mundo. El Papa Benedicto XVI organizó una reunión de este tipo en Roma el 6 de abril de 2011, pero suprimió el momento de oración común. El Papa Francisco, con motivo del 30 aniversario de la reunión de Asís, reunió en este lugar, el 20 de septiembre de 2016, a 450 líderes de 9 religiones diferentes.

El documento sobre la fraternidad humana

Pero el Papa Francisco ahora está implementando una nueva dimensión de la inspiración conciliar inicial. El 4 de febrero de 2019, en Abu Dhabi, firmó, junto con el Gran Imam de la Universidad Al-Azhar, un "Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común". El texto fue justamente denunciado como una impiedad, ya que afirma que "el pluralismo y la diversidad de las religiones son resultado de una sabia voluntad divina".

Después de esta reunión, se creó un Alto Comité para la Fraternidad Humana el 20 de agosto de 2019, con el objetivo de implementar la declaración. La primera reunión tuvo lugar en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el 11 de septiembre.

Los miembros del Comité son Monseñor Miguel Ángel Ayuso Guixot, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso; el profesor Mohamed Hussein Mahrasawi, rector de la Universidad Al-Azhar; Monseñor Yoannis Lahzi Gaid, secretario personal del Papa Francisco; el juez Mohamed Mahmoud Abdel Salam, consejero del Gran Imam; Mohamed Khalifa Al Mubarak, presidente del Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dhabi; el doctor Sultan Faisal Al Rumaithi, secretario general del Consejo Musulmán de Ancianos, y el escritor Yasser Hareb Al Muhairi.

El Comité lanzó el 15 de noviembre el proyecto "Casa de la Familia Abrahámica", una estructura común que comprende una sinagoga, una mezquita y una iglesia. Los tres lugares de culto estarán unidos por cimientos únicos y colocados dentro de un jardín, evocando el nuevo Edén. Un cuarto edificio albergará la sede del Centro de Estudios e Investigación sobre la Fraternidad Humana.

El 4 de diciembre, los miembros del Alto Comité se reunieron con Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, para solicitar la creación de un Día Mundial de la Fraternidad Humana. El Sr. Guterres expresó su apoyo designando a un asesor especial, Adama Dieng, como representante de la ONU ante el Alto Comité.

Un día de oración interreligiosa

Otra iniciativa del Alto Comité es la invitación, el 14 de mayo de 2020, a un día oración que une a los creyentes de todas las religiones. Naturalmente, el Papa Francisco celebró y alentó esta iniciativa. Pero no fue el único.

Efectivamente, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla brindó su apoyo, al igual que el secretario general de las Naciones Unidas. Ambos, señaló el cardenal Ayuso Guixot, "se unirán, como muchos otros, en comunión, el próximo 14 de mayo para vivir este momento de unidad de la familia humana".

La fecha elegida, el 14 de mayo, fue la que el Papa Francisco había previsto originalmente para la reunión del "pacto educativo" que lanzó a raíz de la encíclica Laudato si' y el Documento sobre la Fraternidad Humana. Debido a la pandemia, esta reunión se pospuso hasta octubre.

Una rama religiosa de las Naciones Unidas

La "comunión" con la ONU marca una nueva etapa en el desarrollo de una concepción globalista de la religión. El Papa Francisco, en consonancia directa con el Concilio, que fue el que plantó la semilla, solo concibe la religión católica como una especie de Movimiento de Animación de la Democracia Universal, o MASDU, según la fórmula del Padre Georges de Nantes. Es por eso que ha multiplicado las iniciativas dirigidas a la tierra, mientras descuida seriamente su deber como Vicario de Cristo.

Esto corresponde a la meta buscada por la masonería desde su fundación. La humanidad debe reemplazar a la Iglesia y al cristianismo. La humanidad es la sociedad de la salvación universal. Los derechos humanos deben reemplazar al Evangelio. La forma terrenal del reino de Dios es la democracia mundial. La Iglesia no es más que una ONG entre otras, que asegura la contribución de una vaga espiritualidad para aquellos que siguen creyendo en Dios.