Una mujer francesa es galardonada con un explosivo premio Nobel

Octubre 19, 2020
Origen: fsspx.news

El Premio Nobel de Química 2020 fue otorgado a dos científicas, incluida una francesa, como reconocimiento de un trabajo considerado decisivo en el campo de la manipulación genética. La técnica desarrollada por las dos galardonadas plantea muchas interrogantes en el contexto actual de la investigación científica desregulada, desprovista de toda referencia al Creador.

El 7 de octubre de 2020, fue en el campo de la química donde la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna fueron homenajeadas con el premio que otorga la ilustre academia sueca.

Se les entregó el galardón por haber desarrollado unas "tijeras genéticas" capaces de modificar el material genético de las células animales y humanas poseedoras de un núcleo.

Emmanuelle Charpentier se dio a conocer en 2011, cuando descubrió, en el genoma de determinadas bacterias, la existencia de un mecanismo natural formado por una proteína asociada a un ARN -el término enzima sería apropiado- estructurado para luchar contra las infecciones virales. El sistema funciona cortando el ADN viral para desactivarlo.

A partir de esta observación, la francesa -que unió fuerzas en 2012 con Jennifer Doudna, bioquímica de la Universidad de California, en Berkeley- desarrolló una técnica para transformar el genoma utilizando el sistema bacteriano, llamado Cas9, que permite "inactivar, añadir o eliminar genes, especialmente aquellos que son el origen de enfermedades genéticas simples", explicó la investigadora.

Los peligros potenciales de la nueva técnica

La nueva técnica se puede utilizar fácilmente con fines perturbadores: eugenesia o transhumanismo. Por ejemplo, agregando un gen que proporcione un determinado rasgo deseado por los padres, o extrayendo otro no deseado. La lista ya es larga en este ámbito, que de momento permanece más o menos cerrado.

¿Pero por cuánto tiempo? Porque la nueva ley de bioética en Francia, que abre aún más la posibilidad de experimentación con embriones, se basa en recientes técnicas de transformación genética, como la Cas9.

"Algunos usos plantean problemas éticos", admitió tímidamente la ganadora francesa. Ciertamente no podemos culpar a la inventora por todos los usos desordenados que resultarán de su descubrimiento. Pero definitivamente el peligro es muy real.

Por ejemplo, en 2018, el chino He Jiankui afirmó haber transformado el ADN de un embrión humano, con el fin de inmunizarlo contra una posible infección por VIH, utilizando la técnica de las tijeras genéticas...

Sin embargo, todos los genetistas saben que estas manipulaciones son muy arriesgadas, y que nunca se puede estar completamente seguro de los resultados, y mucho menos de las consecuencias generales para el individuo.

Cuando se juega al demiurgo y se usurpa el lugar de Dios, la humanidad corre el riesgo de pagar un precio muy caro.