Una nueva vuelta de tuerca en la gestión de los bienes de la Santa Sede

Abril 30, 2021
Origen: fsspx.news

El lunes 26 de abril de 2021, el Papa Francisco firmó un nuevo motu proprio "sobre las disposiciones relativas a la transparencia en la gestión de las finanzas públicas" de la Santa Sede, a fin de fortalecer las disposiciones anticorrupción ya vigentes.

Este nuevo texto normativo complementa efectivamente el motu proprio del 19 de mayo de 2020, que especifica las "normas sobre la transparencia, el control y la competencia en los contratos públicos de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano". Su objetivo era imponer estándares para combatir la corrupción en el ámbito de los contratos públicos.

Es probable que estas nuevas reglas sean el trabajo de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), cuyas competencias se vieron fortalecidas el año pasado. El texto introduce obligaciones especiales "para las personas que ocupan puestos clave en el sector público".

De manera práctica, el motu proprio impone, por un lado, la obligación de una declaración para todos los miembros susceptibles de ejercer un cargo en el campo financiero dentro de la Curia o el gobierno de la Ciudad del Vaticano, en todos los niveles. Esta declaración debe firmarse al tomar posesión del cargo y se debe renovar cada dos años.

Los interesados ​​certifican por este medio: no haber sido condenados por delito penal, no haberse beneficiado de una amnistía; no ser objeto de procesos penales por delitos relacionados con la corrupción, terrorismo, explotación de seres humanos; no tener participación alguna en sociedades ubicadas en países señalados como sensibles al lavado de dinero; que todas sus propiedades provienen de actividades lícitas; no tener participación en empresas que operen en sectores contrarios a la doctrina social de la Iglesia; por último, no tener participaciones en empresas ubicadas en países no cooperadores en el plan fiscal.

Por otro lado, las personas afectadas por el motu proprio no pueden "aceptar ni solicitar, para sí o para terceros, en razón o con motivo de su función, donaciones, obsequios u otras ventajas de un valor superior a cuarenta euros"... ¡Ya no es una dieta, es un ayuno perpetuo!

Es admirable observar el vigor y la firmeza del Papa Francisco para establecer finanzas sólidas y libres de corrupción dentro de la Ciudad del Vaticano, y para todas las estructuras sujetas a la Santa Sede. Esto demuestra que puede tener una voluntad firme y tenaz para lograr este objetivo.

Parece tener esta misma voluntad cuando se trata de luchar contra lo que representa una amenaza al planeta, de atraer a la humanidad a una fraternidad digna de la ONU y de lograr que toda la población se vacune contra el covid.

Pero, desgraciadamente, cuando se trata de defender la fe o proteger la moral, esta voluntad desaparece. Tanto las lamentables derivaciones del camino sinodal alemán como el hecho de apoyar las sociedades civiles para los homosexuales son una prueba contundente de ello.

Al apoyar causas que conciernen sobre todo al ámbito político y material, y al omitir aquellas que conciernen al ámbito sobrenatural y eclesial, el Papa Francisco le falla profundamente a Jesucristo, de quien es vicario en la tierra.