Una reforma secular en la diócesis de Friburgo

Mayo 29, 2021
Origen: fsspx.news
Monseñor Charles Morerod, obispo de la diócesis de Lausana, Ginebra, Friburgo

Monseñor Charles Morerod ha sido obispo de la diócesis de Lausana, Ginebra y Friburgo desde 2011. Procedente de la orden dominica, fue profesor en la Universidad Católica de Friburgo, luego en el Angelicum antes de convertirse en su rector. El prelado ha emprendido una profunda reforma en la diócesis de la que es párroco.

Sería posible calificar esta reforma con el término "secularización". En efecto, el obispo de Friburgo ha decidido eliminar algunos vicariatos episcopales, así como a los vicarios que desempeñaban la función.

El vicario episcopal es colaborador inmediato del obispo. Difiere del vicario general. Este último segunda o reemplaza al obispo para todo el territorio de la diócesis. Mientras que al vicario episcopal se le asigna una función limitada: una parte de la diócesis, un grupo determinado de fieles -el personal médico, por ejemplo- o incluso una función apostólica específica como las vocaciones de la diócesis, por ejemplo.

Los vicarios destituidos han sido reemplazados por "representantes del obispo" designados por 5 años, y deberán hacerse cargo de una "región diocesana". Por ejemplo, se nombró un agente pastoral para dirigir la región francófona de Friburgo; un agente pastoral se hace cargo de la región diocesana de Vaud; y un diácono casado dirigirá la región diocesana de Neuchâtel.

Se mantiene un solo vicario episcopal, para Ginebra, cuyo mandato finalizará en un año. Pero esta región, sin duda, seguirá a las demás, como les había precedido el Friburgo de habla alemana, ya que está dirigido por un representante del obispo desde agosto de 2020.

Monseñor Morerod concedió una larga entrevista a cath.ch para explicar sus motivaciones. En particular, se justificó explicando que quiere reservar a sus sacerdotes para un papel pastoral y liberarlos de las tareas organizativas.

Además, el prelado considera que el lugar de los laicos debe aumentar en lo relacionado a las responsabilidades pastorales. Asimismo, precisó que estos representantes laicos del obispo "gestionan los asuntos locales" y "también serán responsables de representar a la diócesis ante los organismos estatales y las corporaciones eclesiásticas, o incluso otras iglesias y religiones".

Una anticipación de los deseos del Camino sinodal alemán

La reforma de Monseñor Morerod va en la dirección del viento: en la dirección de la sinodalidad-democracia, de la división del ejercicio del sacerdocio entre clérigos y laicos, de la feminización de los puestos de responsabilidad en la Iglesia, de la lucha contra el clericalismo tan importante para Francisco.

Pero, al mismo tiempo, va en la dirección de una demolición cada vez más sistemática del catolicismo, de la estructura revelada de la Iglesia, de la jerarquía instituida por el mismo Jesucristo.

Estas reformas producirán los mismos malos frutos que nacieron del Concilio Vaticano II y de las reformas posconciliares: un desapego cada vez mayor de los fieles y un agotamiento de las fuerzas clericales debido a un envejecimiento que parece inevitable y un reclutamiento que cae en picada.

El obispo de Friburgo explica que "este cambio requiere un salto de fe". ¿Pero de cuál fe estamos hablando? Esta reforma es como una negación práctica de la jerarquía instituida divinamente: por tanto, es difícil pensar que se trata de la fe divina.

Pero, ¿qué se puede construir sobre la fe humana? Es lo mismo que construir sobre arena.