Una religiosa predica la homilía en la abadía de Einsiedeln

Agosto 04, 2021
Origen: fsspx.news
Abadía de Einsielden en el cantón de Schwyz

Por primera vez en la historia de la abadía de Einsiedeln, una mujer predicó la homilía durante una misa. Irene Gassmann, priora del convento de Fahr, participó de este modo en la iniciativa nacional "Helvetia predica".

Una campaña ecuménica llamada "Helvetia predica" invitó a las mujeres involucradas en las iglesias de Suiza, católicas o protestantes, a predicar el domingo 1 de agosto de 2021. Esta iniciativa fue seguida en varias partes del país.

Sor Irene Gassmann, priora del convento de Fahr, pidió a Monseñor Urban Federer, Padre Abad de Einsielden, la abadía más antigua de Suiza, autorización para predicar la homilía del 1 de agosto en la famosa abadía.

Su solicitud fue aceptada. Así esta religiosa pronunció la homilía en la misa del domingo 1 de agosto de 2021, que también es el Día Nacional de Suiza.

Una iniciativa prohibida incluso por la nueva ley canónica

La predicación siempre ha estado reservada para los clérigos que han recibido al menos el diaconado: en otras palabras, obispos, sacerdotes y diáconos (c. 1342, § 1 del Código de 1917).

Aunque los clérigos de rango inferior pueden ser admitidos excepcionalmente a la predicación (ídem), los laicos, incluidos los religiosos, no pueden predicar en las iglesias (c. 1342, § 2 del Código de 1917).

El nuevo Código establece, contra toda la Tradición, que "los laicos pueden ser admitidos a predicar en una iglesia o en un oratorio si la necesidad lo requiere en determinadas circunstancias (…) respetando el c. 767, § 1" (c. 766 del Código de 1983).

Sin embargo, el c. 767, § 1 prescribe: "La homilía, que forma parte de la liturgia misma [y] está reservada al sacerdote o al diácono (...)".

Por tanto, esta predicación es una marcada violación del derecho canónico y un desprecio hacia toda la Tradición de la Iglesia.

Esta iniciativa no puede cambiar nada en la ley divina, codificada en el derecho de la Iglesia: quien tiene la potestad de predicar en una diócesis es el obispo, así como sus delegados que han recibido al menos el diaconado.

Este tipo de iniciativa indudablemente puede causar ciertos estragos, pero de ninguna manera puede cuestionar el derecho divino revelado por Jesucristo.