Amazonía: la Iglesia enfrenta el desafío de las sectas evangélicas

Fuente: FSSPX Actualidad

El río Purús

En la Amazonia de 2024, como en el resto de América Latina, la Iglesia católica está en claro declive respecto a las sectas evangélicas: resultado de décadas desperdiciadas deambulando por los vericuetos de un ecumenismo y un aggiornamento que resultaron ser una gran ilusión en vez de la primavera de la Iglesia.

El Washington Post (WP) cuenta la historia del Padre Moisés Oliveira, que atiende a las comunidades a lo largo del río Purús, un río que serpentea a través de 3,200 km y desemboca en el Amazonas. A bordo de un bote, el sacerdote se dirige a su “parroquia” de Sao Miguel acompañado de un periodista del Washington Post que realiza una investigación sobre la competencia que los protestantes presentan para el catolicismo en la región.

“Como tantas otras comunidades aisladas en la selva amazónica, Sao Miguel es históricamente católica”, explica el WP. No hace mucho, el viaje apostólico anual del Padre Moisés era una celebración: "el único momento del año en que los residentes podían asistir a misa, bautizar a los recién nacidos y confesarse". La iglesia siempre era demasiado pequeña para el número de fieles.

Pero en 2020, el panorama empezó a cambiar con la llegada de un pastor protestante evangélico. Este último convirtió rápidamente a los simples aldeanos, cuenta el periodista, haciendo hincapié en los exorcismos, la imposición de manos de carácter pentecostal, prometiendo prodigios y maravillas a quienes abandonaran la Iglesia y lo siguieran: así fue como desvió a la mayor parte de los feligreses de la verdadera fe.

“Durante sus 36 años de sacerdocio, el Padre Moisés fue testigo del declive del catolicismo en toda América Latina, donde los protestantes evangélicos cuestionaron cada vez más su dominación histórica”, continúa el reportaje. Brasil, el país más poblado en términos de fieles católicos, se ha visto particularmente afectado en esta transición hacia el evangelicalismo.

Porque tras el ingreso de los religiosos en el seminario –bajo el pontificado de Juan Pablo II, en este período posconciliar en el que la ilusión de los beneficios del aggiornamento todavía persistía – “el número de iglesias evangélicas se triplicó, según datos proporcionados por el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas” de Brasil, “y ahora representa siete de cada diez establecimientos religiosos” según el WP.

Según el Anuario Pontificio de 2023, “casi 180 millones de brasileños” – o el 84% de la población – “son de fe católica”. Pero, precisa el WP, "el número de fieles que ha dejado la Iglesia es tan grande que pronto el país dejará de ser predominantemente católico", si no es el caso actualmente. 

El precio de un pasado desastroso

El Sínodo sobre la Amazonia de 2019 fue una oportunidad para descubrir el glorioso pasado de los primeros misioneros católicos en la Amazonia. Pero también hay que señalar la traición anónima de sus sucesores. El desastre se entremezcla ahora con las antiguas “reducciones” jesuitas, testigos de la expansión de la fe en la región amazónica.

Ciertamente hay misioneros celosos como el Padre Moisés, pero otros son antropólogos disfrazados. Por ejemplo, el Padre Corrado Dalmonego, misionero de la Consolata entre los yanomani, reduce la acción evangelizadora a un simple ejercicio de diálogo interreligioso. Elogia el hecho de ser director de una “misión de presencia y diálogo” donde nadie ha sido bautizado desde hace 53 años.

Con motivo del Sínodo sobre la Amazonia se propuso la ordenación de viri probati. Lo cual fue rechazado. Algunos obispos piden volver a una misión que otorgue mayor visibilidad al sacerdote mediante el hábito clerical, y poner énfasis en los laicos capacitados para contribuir en el campo del catecismo y la doctrina, terreno abandonado a los misioneros evangélicos.

¿Pero no es ya demasiado tarde? En febrero de 2024, el Padre Moisés supo que 18 fieles más de Sao Miguel habían sido convertidos por un pastor evangélico: 8.500 de ellos están presentes en la Amazonia, frente a 78 sacerdotes católicos.

Sin embargo, el Padre Moisés no pierde la esperanza: al visitar otra comunidad de fieles en Praia dos Pas, el religioso se sorprende al ver la iglesia llena. La razón es que el pastor protestante local hizo las maletas debido a la epidemia de dengue que azotaba entonces la región. “No es obra mía”, declara humildemente el Padre Moisés, “es obra del Señor”.