Brasil: la cárcel, un gran problema entre católicos y evangélicos
Edificio de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Salvador de Bahía
En Brasil, el proyecto para remplazar a los capellanes de las prisiones por estaciones de radio ecuménicas ha despertado la indignación de la jerarquía católica. La Iglesia ve en esto la marca del llamado protestantismo "evangélico", cuya influencia ha crecido de manera constante desde que Jair Bolsonaro subió al poder.
Un ataque directo contra la Iglesia católica. Este es el juicio emitido por la Iglesia contra el proyecto develado en la primavera de 2021 por el Departamento Penitenciario Nacional (Depen).
En una nota publicada el pasado mes de abril, el Depen encomió las "experiencias positivas" llevadas a cabo en los establecimientos penitenciarios: desde hace varias semanas se transmiten programas ecuménicos en las cárceles, en circuito cerrado, con el fin de "satisfacer y respetar todas las formas de religión o creencias".
En definitiva, el objetivo de este nuevo tipo de asistencia espiritual es eliminar a los capellanes de las prisiones: lo cual es inaceptable para el episcopado brasileño, que reaccionó a principios de mayo a través de una carta enviada por la Comisión Pastoral Penitenciaria, a Sandro Abel Sousa Barradas, director de Depen.
"Los presos tienen derecho a una asistencia espiritual, y no se trata solo de predicar. Los católicos necesitan recibir los sacramentos, y esto se vuelve imposible con el sistema de radio puesto en marcha", explicó el Padre Gianfranco Graziola, consejero teológico de la Comisión Pastoral Penitenciaria.
Según la opinión del representante del episcopado en este caso, el uso de los medios de comunicación para difundir las celebraciones católicas debe considerarse una medida excepcional, pero "no puede reemplazar a la misa y los otros sacramentos".
Por su parte, Antônio Funari Filho, presidente de la Comisión de Justicia y Paz de la arquidiócesis de Sao Paulo, lamentó que el proyecto Depen no reconozca la importancia de la asistencia religiosa en el proceso de rehabilitación de los presos.
"Las prisiones no solo deben ser un lugar de castigo, sino que también deben ayudar a los reclusos a cambiar. La asistencia religiosa es un elemento fundamental en este proceso. Excluir a los capellanes de las prisiones no solo es una mala noticia para los presos, sino para la sociedad en su conjunto", enfatizó el abogado.
Peor aún, el proyecto es "aberrante" porque también viola la Constitución del país, que garantiza la asistencia espiritual y los servicios religiosos organizados en los establecimientos penitenciarios, explicó el Padre Graziola, quien considera "ciertamente posible que se retire el proyecto".
Además, agregó el sacerdote, el concordato de Brasil con el Vaticano otorga a la Iglesia católica el derecho a brindar asistencia espiritual a los presos.
El conjunto de normas mínimas de la ONU para el tratamiento de los reclusos también establece que estos deben tener derecho a ponerse en contacto con un representante calificado de su religión.
Sin embargo, esto no engaña a nadie, las razones de este proyecto son, por un lado, una forma de evitar la supervisión y el control externo en el sistema penitenciario; por otro lado, la influencia de las sectas protestantes evangélicas, desesperadas por eliminar a la Iglesia.
Además, recuerda el Padre Graziola, la retransmisión de programas de radio en las prisiones beneficia de manera muy singular a la Iglesia Universal del Reino de Dios (UCKG), una asociación protestante que cuenta con grandes canales de televisión y de radio, y que tiene vínculos políticos con el jefe de Estado, Jair Bolsonaro.
Fuente: Crux – FSSPX.Actualités
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