Chile: la ola progresista
Definitivamente Chile está pasando página a la era de Pinochet, con la elección de una asamblea constituyente claramente de izquierda. Un fracaso para el jefe de Estado -un conservador- que ha decidido seguir los pasos de las ideas progresistas, promoviendo el "matrimonio para todos".
El terremoto que golpea a Chile es más violento que los que suelen azotar la Cordillera de los Andes. Sobre todo, porque nadie lo vio venir.
El 15 y 16 de mayo de 2021, los chilenos eligieron una asamblea constituyente para reemplazar la ley fundamental del estado, herencia del general Augusto Pinochet (1915-2006). Las diversas listas de izquierda suman un 56.8%, mientras que la derecha está derrotada.
La nueva asamblea, paritaria entre hombres y mujeres, deberá ponerse a trabajar durante el verano. Tendrá un año para concretar una nueva Constitución destinada a definir el modelo futuro de la sociedad chilena.
Por supuesto, los "derechos reproductivos": anticoncepción, aborto; la ideología de género y el lugar de los grupos de presión homosexuales están en el centro de la agenda de una asamblea ya contaminada con ideas progresistas: para Chile, este es el fin de una era.
Aturdido por lo que parece ser una derrota personal, el presidente de la República de Chile, el conservador Sebastián Piñera, no ha encontrado nada mejor que seguir los pasos del progresismo.
"Creo que ha llegado el momento de legislar sobre el matrimonio para todos en nuestro país", declaró el jefe de Estado al Congreso el 2 de junio.
"De esta manera, todas las personas, independientemente de su orientación sexual, podrán experimentar el amor y formar una familia, con toda la protección y dignidad que necesitan y merecen", agregó.
Esta declaración irritó a la Conferencia Episcopal de Chile (CECH) que se apresuró a reaccionar: "los que seguimos a Jesucristo como Salvador y Señor, y nos guiamos por su enseñanza, mantenemos la certeza de que el matrimonio establecido y querido por Dios solo se puede realizar entre un hombre y una mujer", recordó el Comité Permanente de la CECH.
Y los prelados concluyeron diciendo: "que estas palabras ayuden al discernimiento de quienes ejercen la responsabilidad de dictar las leyes".
Las declaraciones de Sebastián Piñera también hicieron reaccionar a los miembros de su propia familia política: "esto es una traición del presidente", proclamó Guillermo Ramírez, miembro de la Unión Democrática Independiente (UDI) que llevó al actual jefe de Estado al poder en 2017.
Sebastián Piñera es efectivamente un maestro en el arte de cambiar de dirección, ya que, en mayo de 2020, hace poco más de un año, declaró que quería "fortalecer la familia, porque esta es, después de Dios, lo más importante que tenemos en este mundo", y añadió "creer en el matrimonio como debe ser, es decir, entre un hombre y una mujer".
Cuando la nueva asamblea elegida en mayo pasado por los chilenos presente su respuesta, la nueva Constitución deberá ser validada mediante un referéndum, donde se requerirá una mayoría de dos tercios.
Aunque los progresistas van un paso adelante, la lucha por los valores cristianos y familiares está lejos de terminar en Chile.
Fuentes: Infocatolica/Le Monde – FSSPX.Actualités
Imagen: Carlos Figueroa, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons