China: la realidad de los hechos, dos años después del Acuerdo Secreto

Fuente: FSSPX Actualidad

El 22 de septiembre próximo, expirará el Acuerdo Provisional firmado en 2018 entre la Santa Sede y China sobre el nombramiento de obispos, según lo anunciado por Monseñor Claudio Maria Celli, presidente emérito del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y uno de los negociadores del Acuerdo.

Desde la firma de este Acuerdo, aún mantenido en secreto, Monseñor Celli ha reconocido que "no es un camino fácil", dado que hay "obstáculos que siguen existiendo" y "situaciones que nos dejan más que preocupados, incluso diría angustiados". Pero, la Santa Sede "desea seguir adelante y lograr una normalidad donde la Iglesia católica china pueda expresar plenamente su fidelidad al Evangelio y también el hecho de ser china". -¿Cómo puede ser posible la fidelidad a la Iglesia católica y al Partido Comunista de China, que reina en el país?

"La Iglesia Católica en China debe ser completamente china, ¡pero totalmente católica! No se puede transigir en esto", declaró sin titubear Monseñor Celli durante una entrevista con la estación de televisión italiana TGCOM24, el 7 de junio. Y añadió: "Creo que probablemente debemos reconfirmar [el Acuerdo Provisional] durante uno o dos años, pero la Santa Sede aún no ha tomado una decisión sobre este asunto que deba ser comunicada a las autoridades chinas".

Testimonios estremecedores

Frente a las utopías de la diplomacia vaticana, surge la trágica realidad de los hechos. En efecto, la agencia italiana AsiaNews del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, inició una investigación sobre la situación de la Iglesia en China, dos años después del Acuerdo entre el gobierno chino y la Santa Sede. La encuesta se realizó a obispos, sacerdotes y fieles laicos, pidiéndoles que informaran cómo ha cambiado la vida de sus comunidades y su fe desde el Acuerdo. Estos testimonios se han ido publicando, utilizando seudónimos por motivos de seguridad, a medida que llegan a la redacción, desde mediados de julio de 2020. A continuación incluimos algunos extractos.

Marie, Norte de China: "Hace unos años, cuando se retiraron las cruces en Zhejiang, tuve el presentimiento de que se acercaba una crisis y que tarde o temprano este pedazo de tierra se vería afectado. A partir de 2018, las parroquias de la provincia de Henan comenzaron a experimentar una gran preocupación. (…) Hemos hecho muchos compromisos aceptando cualquier solicitud, por difícil que sea, elaborando resoluciones, pactando más compromisos, sin saber cuándo se rebasaría el límite de la fe. Los muros exteriores de la parroquia están cubiertos de múltiples normas relacionadas con la cultura china y la administración de la Iglesia; la bandera [comunista china] ondea en el campanario, junto a la cruz, como si quisiera reemplazar la luz de la cruz. Las iglesias acaban de reabrir después de la pandemia. [Los representantes del gobierno] ya han venido varias veces el domingo, con el pretexto de realizar controles para el Covid-19, e imponer numerosas limitaciones: los menores no pueden ingresar a la parroquia, los registros de los fieles admitidos en la iglesia no están completos; hay que dibujar las líneas de separación en el suelo, etc. Todo esto con la reiterada amenaza de cierre.

"En cuanto al Acuerdo, me gustaría creer que el Papa quiere luchar por nosotros, para garantizarnos un poco más de espacio. Pero nada de esto les impide querer controlarlo todo. No sé si la situación sería peor sin el Acuerdo. Tal vez sí. Pero una cosa es cierta: con el Acuerdo, las cosas no han mejorado. Nunca pensé que el Papa, o cualquier otra persona en la Iglesia, pudiera entender y asumir la responsabilidad de todo lo que tenemos que soportar. Pero estoy segura de que, con la oración de toda la Iglesia, Jesucristo nos salvará".

Padre François, Nordeste de China: "Desde la firma del Acuerdo Sino-Vaticano, las políticas religiosas de nuestra diócesis no se han relajado, por el contrario, continúan empeorando. Las autoridades reúnen a los sacerdotes para cursos de capacitación, presionan a los sacerdotes clandestinos para unirse a la Asociación Patriótica, los arrestan llevándolos a lugares secretos para cambiar su mentalidad. Antes del Acuerdo, algunas parroquias podían celebrar la Misa en las casas de los fieles; desde el Acuerdo, se han cerrado los lugares temporales de oración; los fieles que contribuyen a la celebración de misas son amenazados, arrestados y multados, y se les obliga a firmar un documento en el que prometen no volver a dar posada a los sacerdotes. Con el Acuerdo, los obispos de la diócesis clandestina son arrestados ilegalmente. La Iglesia clandestina y su fe se enfrentan a las dificultades más terribles".

Padre John, sacerdote, norte de China: "El punto más crítico es que el Papa quizás ha subestimado la sed de poder de algunos, su deseo de tener el control total de la Iglesia. Puedo asegurar que la presión ejercida sobre la Iglesia va en aumento, hasta que logren destruirla o al menos se debilite su influencia. A no ser que la Iglesia reemplace su objeto de fe por el "Gran Líder Kim il-sung" [el apodo irónico de Xi Jinping. N.D.L.R.]. En algunos lugares, ya han llevado a cabo este reemplazo. En cierto sentido, el Acuerdo confirió una identidad casi legítima a la búsqueda de este objetivo. Si no hubiera sido por el Papa, que inconscientemente justificó esta identidad, habrían seguido haciéndolo sin reservas, con la única diferencia de que les habría faltado una pantalla para ocultar su intención.

Un ejemplo: una parroquia ya ha prohibido la entrada a menores; más tarde, debido a que las normas de la iglesia no cumplían con los estándares de prevención y control del coronavirus, la iglesia fue cerrada al público. (…) Creo que el Papa no puede salvarnos de esta situación. Lo mejor es dejarse llevar, o tal vez esperar [una solución] en la próxima generación".

"La Iglesia católica en China debe ser completamente china"

Las autoridades católicas de la provincia de Shandong, al este de China, están preparando un seminario sobre la "sinización" de la Iglesia en China, según anunció la agencia de Misiones Extranjeras de París, Eglises d'Asie (EDA), el 1 de agosto. La Asociación Patriótica Católica China de Shandong (CPA) y el Comité Provincial para los Asuntos de la Iglesia (CAC) han titulado esta sesión: "La Teología Católica Enseñada en una Nueva Era". El 17 de julio, en un comunicado publicado por los organizadores, se pidió a los sacerdotes que preparen enseñanzas sobre la interpretación de la fe católica adaptadas a la tradición y la cultura chinas. El mensaje se envió a las nueve diócesis de Shandong.

Dos sacerdotes reaccionaron a esta operación de adoctrinamiento ideológico. El Padre Pierre afirma que quienes participen en el programa de sinización traicionarán a la Iglesia. "No puedo aceptar la autoridad de un partido ateo, es absurdo", explicó, y agregó que los cristianos pueden aceptar la pintura, la arquitectura y la literatura chinas, como expresiones de fe. Sin embargo, considera que los intentos de utilizar la cultura tradicional china como una herramienta para interpretar la fe cristiana, tienen como objetivo fortalecer la sumisión de la Iglesia al Partido.

Por su parte, el Padre Joseph denuncia el papel de los organizadores del seminario. "La Asociación Patriótica de Católicos Chinos no es en absoluto un puente entre el gobierno y la Iglesia. Es una marioneta manipulada por el gobierno". Y agregó que los obispos actuales se han hecho obedientes al poder central en Beijing, participando en las actividades del Partido y vistiendo ropa con los colores del Partido para las fotografías.

Zhang Qiang, un católico de Shandong, afirma, por su parte, que el número de fieles está disminuyendo en la región, porque "los sacerdotes ya no evangelizan". "Cada muerte significa un católico menos. Incluso el número de sacerdotes está disminuyendo", lamentó.