Cifra récord de eutanasia en los Países Bajos

Casi 7,000 personas recibieron la eutanasia o se suicidaron legalmente en los Países Bajos en 2020, un claro aumento que denota la disminución registrada en la vecina Bélgica.

Los comités regionales de vigilancia de la eutanasia, responsables de hacer un seguimiento de estas muertes y verificar si se cumplen los criterios para ser elegibles para este procedimiento, registraron 6,938 muertes el año pasado, un aumento de poco más del 9% en comparación con 2019.

El pico anterior fue de 6,585 muertes en 2017. Las cifras se redujeron a 6,126 muertes en 2018. Parece que la disminución estuvo relacionada con los problemas legales en los que se ven involucrados los médicos que realizan la eutanasia en los Países Bajos y en Bélgica.

Un diagnóstico de cáncer es la razón más común (5,000 casos) para solicitar la eutanasia. Sin embargo, cabe señalar que, en cuatro de los casos, las personas eligieron la muerte por el sufrimiento causado por el Covid-19.

Al presidente de los comités de supervisión, Jeroen Recourt, no le sorprende este aumento de los suicidios asistidos, pues afirma, lamentablemente con razón, que "cada vez más generaciones consideran la eutanasia como una solución a un sufrimiento insoportable". Y añade que "la idea de que la eutanasia es una opción en caso de sufrimiento irremediable le otorga (a la gente) mucha paz".

Recordemos que Holanda legalizó la eutanasia desde 2002: especialmente cuando el sufrimiento del paciente es insoportable, no hay perspectivas de mejora y el paciente pide morir.

Deslizándose aún más por la pendiente de los criterios de elegibilidad para la muerte, el país ha incluido "condiciones mentales y psicosociales" como la "pérdida de las funciones, la soledad y la pérdida de autonomía" entre los criterios aceptables para la eutanasia.

En octubre de 2020, el gobierno anunció que redactaría un proyecto de ley para permitir que los niños se sometan legalmente al suicidio asistido llevado a cabo por un médico con el consentimiento de sus padres.

El país también está considerando extender sus criterios de eutanasia a las personas que no tienen ningún problema médico pero que están "cansadas de vivir".

Este desarrollo, que manifiesta la incapacidad de una sociedad y de los individuos que la integran para ayudar a las personas que sufren, es una demostración "a tamaño real" de la ineludible deshumanización que sigue al abandono de la fe cristiana. Este abandono dejó particularmente su marca en los Países Bajos, después de la terrible desilusión que siguió al Concilio Vaticano II y al "concilio pastoral holandés".

Los fieles, liderados por clérigos que ya habían perdido la fe, creyeron que podían transformar a la Iglesia. Su sueño se hizo añicos y abandonaron la fe. Un patrón que ahora amenaza a la vecina Alemania.