¿El Acuerdo Sino-Vaticano es realmente un juego de sombras?

Fuente: FSSPX Actualidad

La primera ordenación episcopal desde el acuerdo secreto concertado entre China y la Santa Sede en 2018 se celebró el 26 de agosto de 2019. En el contexto de la progresiva y forzada sinización del catolicismo, causa de gran temor para la Iglesia, los medios de comunicación chinos y romanos presentaron el evento bajo el disfraz de un consenso general.

El nombre del nuevo obispo es Antonio Yao Shun. En la mañana del 26 de agosto de 2019, el sacerdote de 54 años fue ordenado obispo de Jining, en la provincia de Mongolia Interior, al norte del país.

Cientos de sacerdotes y religiosos locales participaron en la solemne ceremonia de consagración en la catedral. Jining es la diócesis más importante de Mongolia Interior, hogar de unos 70,000 católicos.

Los medios de comunicación oficiales de la República Popular de China han demostrado, con fotos, que la ordenación episcopal de Monseñor Yao Shun se llevó a cabo sin tensiones particulares y de conformidad con las disposiciones del acuerdo interino firmado el 22 de septiembre de 2018 por la Santa Sede y Beijing.

Del lado del Vaticano, también hicieron gran hincapié en el "consenso" que prevaleció sobre la nominación del nuevo obispo de Jining. El 26 de agosto, Gianni Valente escribió en Vatican Insider, el medio de comunicación oficial de la Santa Sede, que "la elección del nuevo obispo propició el surgimiento de un importante consenso unánime entre la Santa Sede, la comunidad diocesana y el aparato político en torno al perfil del candidato".

Y el vaticanista celebró el hecho de que "el acuerdo provisional logrado entre la Santa Sede y el gobierno de Beijing sobre la nominación de los obispos chinos proporciona los mecanismos para encontrar soluciones que siempre estarán en consonancia con la naturaleza apostólica de la Iglesia, manteniendo la puerta abierta para una discusión franca y directa con las autoridades políticas chinas".

Estos grandes elogios no deben engañarnos: el acuerdo del 22 de septiembre de 2018 no resolvió toda la situación, al contrario. La sinización del catolicismo es una realidad que está avanzando en China, como lo demostró FSSPX.Actualidad el 26 de agosto de 2019 al informar - tan solo un ejemplo entre muchos otros -, sobre las sesiones de reentrenamiento organizadas hace un mes para el clero de la diócesis de Mindong, con el fin de obligar a los sacerdotes a seguir "un camino consistente con la sociedad socialista".

Pero lo que interesa a China y a la Santa Sede es demostrar que las directrices del acuerdo son respetadas. China, inmersa en la confrontación con el movimiento democrático en Hong Kong y en una guerra comercial con Estados Unidos, necesita una forma de reconocimiento internacional, de la cual el Acuerdo sino-vaticano es una manifestación.

Mientras tanto, la Santa Sede está demasiado enfocada en la normalización de las relaciones entre la Iglesia y China: un fracaso en este punto sería una afrenta al jefe de la diplomacia del Vaticano, el cardenal Parolin, y una mancha en el pontificado de Francisco, dando así más tela de donde cortar a sus oponentes.

¿La consagración "consensual" del nuevo obispo constituye un signo positivo del impacto del acuerdo entre el Vaticano y China? Solo el futuro lo dirá, pero un proverbio chino explica irónicamente que “el matrimonio es un lugar asediado; los que están afuera quieren entrar, los que están adentro quieren salir...