El cardenal Angelo Becciu en medio de la tormenta

Fuente: FSSPX Actualidad

Acusado de malversación, el cardenal italiano Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y delegado especial del Santo Padre ante la orden soberana de Malta, fue obligado a dimitir el 24 de septiembre de 2020. Una sanción tan rara como inesperada.

Un escueto comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede fue publicado la tarde del jueves 24 de septiembre: "Hoy, el Santo Padre ha aceptado la dimisión de su cargo como Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y de sus derechos relacionados con el cardenalato presentada por Su Eminencia el Cardenal Giovanni Angelo Becciu".

Al día siguiente, un artículo publicado en las columnas de L'Espresso, escrito por Massimiliano Coccia, mencionaba la participación del cardenal Becciu en transacciones financieras fraudulentas. La participación del alto prelado en las cuestionables inversiones realizadas en Londres en 2012, que dieron lugar al desfalco, probablemente tienen mucho que ver en la caída en desgracia de una de las figuras más poderosas del Vaticano.

En 2012, Angelo Becciu fue sustituto de la secretaría de Estado, es decir, el número dos en el más influyente de los dicasterios romanos. Ese año, la secretaria de Estado invirtió entre 150 y 200 millones de euros en un edificio de lujo ubicado en una de las zonas más exclusivas de la capital británica.

Una inversión que llamó la atención de la justicia vaticana en 2019, cuando el Instituto para las Obras de Religión (IOR) - el "banco" de la ciudad leonina - expresó su preocupación por un préstamo de 150 millones de euros solicitado por el sucesor de Angelo Becciu, con el fin de financiar la salida de la operación realizada en 2012.

Cuando se le preguntó al respecto, a su regreso de Japón, el 26 de noviembre de 2019, el mismo Soberano Pontífice admitió que hay "problemas de corrupción" en la transacción de 2012.

Según el diario Il Messagero, el Papa Francisco convocó al cardenal poco antes de su renuncia y le dijo: "Siempre te he apreciado, te aprecio, pero no puedo hacer otra cosa".

Por su parte, según informa el mismo diario italiano, el exprefecto de la Congregación para las Causas de los Santos habría dicho: "Estoy molesto, perturbado. Es un shock para mí, mi familia, la gente de mi país [Cerdeña]".

Y añadió: "Con espíritu de obediencia y por amor a la Iglesia y al Papa, he aceptado su solicitud de dimisión. Pero soy inocente y lo probaré. Le pido al Santo Padre que me conceda el derecho a defenderme", declaró el porporato.

La noticia de la renuncia-sanción del cardenal Becciu fue recibida con alivio por otro cardenal australiano, George Pell: "El Santo Padre fue elegido para limpiar las finanzas del Vaticano. (...) Espero que la limpieza continúe", declaró el alto prelado el 25 de septiembre.

Nombrado prefecto de la Secretaría de Economía en 2014, George Pell había recibido la delicada misión de "hacer la limpieza" de las finanzas del Vaticano, investigando los diversos dicasterios romanos, incluida la Secretaría de Estado. Por tanto, ya se había enfrentado con el cardenal Becciu en distintas ocasiones.

Varias denuncias de abusos a menores -denuncias de las cuales el cardenal Pell fue absuelto por unanimidad por el Tribunal Superior de Australia en 2020- pusieron fin definitivo a su misión, destruyendo a su paso la vida de un hombre que tal vez tuvo la desgracia de interesarse demasiado en los espinosos archivos escondidos en los sótanos del Vaticano.