El cardenal Kasper evoca la era "después de Francisco"

Fuente: FSSPX Actualidad

Durante una entrevista concedida recientemente a los periodistas de Lacio (Italia), el cardenal Walter Kasper habló con mucha libertad de los resultados del actual pontificado, así como de las perspectivas futuras de la reforma progresiva de la Iglesia que el "sínodo sobre la sinodalidad" pretende implementar.

A la luz de la historia, el cardenal Walter Kasper será uno de los que más contribuyó a la elección de Jorge María Bergoglio al trono papal, auxiliado en ello por varios de sus colegas que vieron mucho antes de 2013, en el alto prelado argentino, la figura ideal para llevar a cabo una reforma de la Iglesia no favorable a la Tradición.

También se pueden ver con interés los análisis desarrollados por el teólogo progresista a mediados de diciembre de 2022, durante una reunión con la Orden de Periodistas de Lacio dedicada al pontificado del Papa Francisco.

Para el cardenal, el mecanismo puesto en marcha por el sínodo probablemente no será concluido por el Papa Francisco: "Tal proceso de transformación no se puede lograr de la noche a la mañana, lleva tiempo, como una respiración profunda. Esto no se puede hacer en un solo pontificado, serán necesarios dos o tres", explicó.

Esto también es una forma de reconocer el carácter disruptivo de un sínodo llamado a trastornar sectores enteros de la ética y la eclesiología cristianas.

Monseñor Kasper se alegra de que la fe y la doctrina no sean la prioridad del pontificado actual: "En Praedicate Evangelium [el documento sobre la reforma de la Curia promulgado por el Papa Francisco, NDLR] el Dicasterio para la Evangelización tuvo prioridad sobre el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

"Ya no predicamos al Dios que amenaza, condena y castiga, sino a un Dios que acoge, acepta, perdona y reconcilia en el amor. Es un tono nuevo, que es bueno para la Iglesia, aunque no guste a todo el mundo".

Un tono no tan nuevo en realidad –porque es el del relativismo– cuyos efectos se han dejado sentir suficientemente en la Iglesia desde hace sesenta años. También sorprende bastante ver que, unos instantes después, el cardenal deplora la "crisis de identidad" por la que atraviesa el catolicismo, sin poder ver en ella el vínculo necesario con la puesta entre paréntesis de la fe y de sus principios.

Sin embargo, el alto prelado alemán reconoce que tal reformismo no es evidente: "El Papa Francisco está en una situación difícil. Por un lado, los conservadores fundamentalistas, por otro, los progresistas ideológicos". El prelado indica así la ambigüedad del pontificado actual.

Porque es precisamente la cuestión del balance de casi diez años de un papado sin precedentes lo que aparece implícitamente en la entrevista concedida a los periodistas del Lacio por el cardenal Kasper, balance del que él mismo es responsable y que le concierne en primer lugar, por haber sido el eje de las elecciones de 2013:

"El éxito del pontificado actual se realizará a través de los sucesores del Papa Francisco", advierte el teólogo que espera que el actual reinado "no sea un accidente, sino el comienzo de una nueva era".

Y el presidente emérito del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos señala, a modo de conclusión: "Espero que podamos mantener al Papa Francisco unos años más..."

Podemos imaginar que el cardenal Kasper tiene miedo de ver pasar un día toda una vida de esfuerzos al servicio del progresismo por la trampilla del olvido de la Historia de la Iglesia. Porque sabemos que, en Roma, mejor que en ningún otro lugar, la Roca Tarpeya está muy cerca del Campidoglio...