El cardenal Parolin y la geopolítica de la globalización exitosa

Fuente: FSSPX Actualidad

Cardenal Parolin en la ONU - Sept. 2016

"Combatir la pobreza, tanto material como espiritual; conseguir la paz y construir puentes," eso es lo que declara la diplomacia del Vaticano, según el cardenal Parolin.

El 28 de agosto del 2017, los lectores angloparlantes de Zenit.org pudieron leer un artículo que resumía un discurso dado el 10 de mayo por el cardenal Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano, con motivo de la publicación no. 4000 de la revista italiana La Civilta Cattolica. Este discurso presentó la actual visión geopolítica de la Santa Sede.

La Postura Especial de la Iglesia



Según el jefe de la diplomacia del Vaticano, la Iglesia debe mirar las relaciones internacionales con la "mirada de Magallanes". Magallanes fue un gran navegante del siglo XVI, el primer hombre en navegar alrededor del mundo. Esta mirada, según Parolin, consiste en abrir "nuevas formas de comunicación y de encuentros, especialmente al construir puentes ideales entre un continente y otro, entre distintas culturas y religiones y entre sistemas legales."

Esta mirada se ha vuelto necesaria debido al actual "cambio de época", continuó el cardenal. Este cambio fue descrito hace casi 25 años por Henry Kissinger, en la introducción de su libro Diplomacia, publicado en 1994 y considerado como una referencia por el prelado romano. El diplomático estadounidense escribió:

El sistema internacional del siglo XXI estará marcado por una contradicción aparente: por un lado, la fragmentación; por el otro, la creciente globalización. A nivel de las relaciones entre los estados, el nuevo orden se parecerá más al sistema nacional europeo de los siglos XVIII y XIX, que a los rígidos patrones de la Guerra Fría.

Un Valiente Acercamiento a lo Desconocido



"La Mirada de Magallanes", según como es entendida por el cardenal Parolin, está basada en "un valiente acercamiento a lo desconocido", nacido de "un dinamismo triple: una razón inquieta, la humildad de la incompletud y la valentía de la imaginación."

El cardenal presenta estos tres factores como "tres valiosas coordinadas, que también ayudan a entender la actitud actual del Papa Francisco y la diplomacia papal frente a los cambios urgentes de nuestros tiempos."

Luego de establecer estos "principios", el cardenal Parolin ofreció una interpretación de los viajes papales de Francisco, presentándolos como actos exitosos de una diplomacia bien pensada, y como expresiones de su visión geopolítica global. Por tanto, seguiremos al secretario de estado tras los pasos del Papa Francisco por el camino de la inquietud, la incompletud y la imaginación.

El Ecumenismo como Geopolítica



La primera característica de esta geopolítica es que rastrea "un camino hacia la comunión en la Iglesia" a un "nivel eclesial y ecuménico." Y para ilustrar su punto, cita los viajes realizados en el 2014 a Jerusalén y Estambul, donde el Papa se reunió con el Patriarca Bartolomé. Luego fue el histórico abrazo en Cuba, en el 2016, con Kirill, el Patriarca de Moscú, seguido de visitas ecuménicas a Armenia y Georgia. Ese mismo año también fue testigo del histórico encuentro en Lund, Suecia, con motivo del aniversario 500 de la Reforma Luterana (a finales de octubre del 2016), y de la reunión en El Cairo con Tawadros II y la Iglesia Copta Ortodoxa, el 29 de abril del 2017."

Estos itinerarios ecuménicos coinciden con el camino del diálogo interreligioso, el cual es:

un camino que va de este a oeste, como el Evangelio cuando fue anunciado por primera vez, un camino que atraviesa las sensibilidades históricas, culturales y religiosas, tan distintas entre sí pero cuyo común denominador es el Evangelio.

(o, más bien, la fe mezclada con todas las otras creencias y reducida a ser tan solo una más de las demás convicciones).

La segunda característica es que es "un viaje hecho desde las periferias hacia el centro." Este viaje resume y explica los tres principales desafíos adoptados por la diplomacia romana actualmente: "compromiso por la paz, desarme nuclear, protección del medio ambiente." El cardenal Parolin explica que estos tres desafíos están conectados con las otras perspectivas globales:

el fomento de una civilización de encuentro, el acompañamiento del fenómeno migratorio, el uso compartido de los bienes de la tierra y la dignidad del trabajo, particularmente para las generaciones jóvenes.

El secretario de estado de la Santa Sede insiste en que estos tres objetivos principales están particularmente en sincronía con la visión del Papa Francisco. Para él

la realidad es siempre superior a las ideas. Nos conocemos en la realidad, en la vida concreta, antes de confrontar nuestras distintas ideas y modos de pensar. En otras palabras, sólo al aceptar a los demás tal y como se presentan y en el lugar en el que están, puedo embarcarme con ellos en un viaje fraternal hacia la verdad y la reconciliación.

Este enfoque existencialista debería ser propagado por toda la Iglesia, "la cual está llamada a "salir" perpetuamente, es decir, a tender la mano a los lugares donde puede reunirse con los hombres de nuestros tiempos."

El Papa Pío XII

Comentario

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y más aún desde el Concilio Vaticano II, la Santa Sede, como poder religioso y moral, ha perseguido dos tipos de objetivos principales. El primer tipo incluye la defensa y fomento de los intereses y valores personales de la Iglesia, o la defensa del catolicismo en el mundo. El otro tipo es el fomento y aplicación de los valores universales, como la primacía de la persona humana y la defensa de esta primacía al difundir por todo el mundo los derechos humanos.

La primacía de la persona humana, por tanto, se ha convertido en el principio básico de la visión geopolítica de la Santa Sede, mientras que la primacía de la fe se ha puesto en un plano inferior y se ha disminuido, cuando no sacrificado, en nombre del llamado realismo. El cardenal Parolin afirma que "la realidad siempre es superior a las ideas". Pero no se refiere a la realidad de las cosas espirituales; sino a la realidad del mundo tal como es. Es el mundo, y no los principios de la fe, el que expresa lo que son los hombres de nuestros tiempos y sus necesidades que exigen respuestas. Este es el enfoque moderno, el "culto del hombre" mencionado por el Papa Paulo VI en su discurso dado con motivo de la clausura de Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965.

Al enfocarse demasiado en interpretar las señales de los tiempos, existe el riesgo de ser guiados por principios distintos a los del Evangelio. Un artículo reciente publicado en L'Osservatore Romano entona alabanzas al Padre Pedro Arrupe, director de la Compañía de Jesús de 1965 a 1981. El autor escribió:

El Padre Arrupe fue elegido como alguien capaz de adaptar el modo de vida tradicional al orden multipolar de los nuevos tiempos - orden que, según el discurso de Roosevelt sobre las cuatro libertades (1941), todos los hombres deberían poder gozar en cualquier parte del mundo.

(Jacques Servais, “La foi exige la justice – Pedro Arrupe et Henri de Lubac “ [La Fe Exige la Justicia– Pedro Arrupe y Henri de Lubac], en ORLF, julio 27, 2017, p. 10).

Roosevelt Ayer, Kissinger Hoy. La Diplomacia del Vaticano ha Encontrado sus Profetas



Pero si el cardenal Parolin hace uso del análisis del secretario de estado de Estados Unidos bajo el mandato de Nixon y Ford, es debido a que le parece apropiado, sobre todo en estos días en que abundan las amenazas para la paz: Estamos viviendo "una temporada trágicamente marcada por la violencia ciega del terrorismo fundamentalista," que envenena la hermandad, incluso bajo el pretexto idólatra del nombre de Dios. Al mismo tiempo, somos testigos "del aumento de poder de una nueva afirmación de nacionalismos y populismos" que podrían debilitar los cimientos de la cohabitación pacífica y organizada entre las personas. Estos son los grandes enemigos. No el indiferentismo o la apostasía de las sociedades. No la revocación del orden moral, la propagación del aborto y la eutanasia, los ataques al matrimonio y la familia. No el secularismo o el ateísmo militante. Lo único que importa es la amenaza al planeta proveniente del "terrorismo fundamentalista" por un lado, y los nacionalismos y populismos por el otro.

En resumen, el cardenal Parolin está defendiendo una especie de globalización exitosa. Eso es lo que necesita ser salvado. Lejos de cumplir su misión específica y propia, la diplomacia del Vaticano parece quedar reducida a servir el orden mundial existente, y a luchar por "la paz, el desarme nuclear, la protección del medio ambiente, el fomento de una civilización de encuentro, el acompañamiento del fenómeno migratorio, el uso compartido de los bienes de la tierra y la dignidad del trabajo." Esto no ayudará en nada a lograr que las sociedades reconozcan a su Creador y Señor.

Durante el discurso dirigido a los Cuerpos Diplomáticos, el 4 de marzo de 1956, el Papa Pío XII expresó deseos muy distintos:

¡Que los pueblos siempre recuerden que están siendo guiados en una dirección que no puede conducir por sí misma a la paz verdadera!... Es por esto que hacemos un llamamiento a todos los que desean paz y unidad para el género humano. Con la ayuda de Dios, estas almas generosas aumentan cada día. Oponen valerosamente su ideal de luz y amor al error y al mal. Convencidos de que nada sólido puede construirse sobre arena, se apoyan en las verdades eternas que no pueden ser sacudidas, ni siquiera por las negaciones más categóricas. Porque lo que la razón humana ha anhelado, Dios, en su bondad, le ha mostrado al hombre en la persona de su Amado Hijo. 'Pues Él mismo es nuestra paz' (Ef. 2:14).

"Si Yavé no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen" (Sal. 126:1).