El cardenal Pell rompe el silencio

Fuente: FSSPX Actualidad

En su primera entrevista concedida a los medios desde su regreso a Roma, el extesorero del Papa Francisco analiza los supuestos escándalos financieros que pueden haber empañado la imagen del Vaticano en los últimos meses, y que él mismo había descubierto desde 2014.

Sentado en el cómodo sillón de su apartamento ubicado junto a la Plaza de San Pedro, el cardenal George Pell respondió, el 30 de noviembre de 2020, a las preguntas que Nicole Winfield, de Associated Press, le formuló con motivo del lanzamiento de su último libro, Prison Journal - Diario de Prisión.

En este libro, el alto prelado australiano recuerda sus primeros cinco meses de detención en Melbourne, pero también sus tres años como jefe de la Secretaría de Economía del Vaticano.

"No tenía idea del grado de criminalidad que iba a encontrar", confía el cardenal, quien recibió del Soberano Pontífice, en 2014, la delicada misión de colocar al Vaticano a la altura de los estándares internacionales en términos de gestión, contabilidad, y transparencia: una pequeña revolución dentro de una Curia romana donde el secreto es importante -y para ciertos asuntos, esencial.

Cuando se le preguntó por los supuestos escándalos financieros que han manchado la imagen de la Santa Sede desde hace varios meses, y que provocaron la estrepitosa renuncia de su adversario en la Curia, el cardenal Angelo Maria Becciu, Monseñor Pell puso las cosas en perspectiva: "todo eso bien podría ser el resultado de una asombrosa incompetencia".

Estos asuntos justificarían a posteriori los métodos, a veces considerados enérgicos, del antiguo tesorero del Papa: "hubiera sido mejor para la Iglesia que estas cosas no hubieran sucedido, pero como no es el caso, esto muestra que las reformas eran necesarias", explica.

En cuanto al posible vínculo entre la resistencia que encontró durante su gestión para reformar la Curia y los reveses legales sufridos en Australia, el alto prelado no despejó las dudas: "Espero, por el bien de la Iglesia, que este enlace no exista; en mi familia incluso me dijeron "si te persigue la mafia es una cosa, pero es peor si la persecución viene del interior de la Iglesia".

Finalmente, el cardenal Pell añadió con un guiño de complicidad: "Si existe esta conexión, tarde o temprano se sabrá; en cualquier caso, el juego apenas acaba de comenzar".