El caso Vincent Lambert: una ínfame injusticia

Fuente: FSSPX Actualidad

Siempre se ha considerado el tormento del hambre y la sed entre los más terribles. Sin embargo, es precisamente el que se infligirá, con toda la fuerza de la ley francesa, a Vincent Lambert.

Pero para conservar un cierto sentido de humanidad, o para apaciguar sus conciencias, será sometido a sedación, en caso de que el paciente aún pueda estar sujeto al sufrimiento... de lo cual no hay duda.

En esta injusticia llevada al extremo—el asesinato de un inocente—todavía hay esperanza. El panorama parece desalentador, desde el punto de vista humano. Pero ante Dios, debemos mantener nuestra confianza. A menudo, cuando todo parece perdido, se digna demostrar que la salvación sólo viene de Él. Así que oremos por Vincent Lambert.

Pero eso no quiere decir que no debamos continuar luchando contra los detractores de la ley natural, contra aquellos que representan una justicia que se deshonra a sí misma al querer mantener este nombre, porque no es más que la arbitrariedad de una voluntad humana prometeica que se cree Dios. Así tenemos que la pena de muerte es abolida para los hombres que son gravemente culpables, por un lado, pero se reintroduce para los hombres inocentes e indefensos.

La conciencia anestesiada de los justos de nuestra sociedad hipócrita, que prohíbe los castigos corporales para los niños, no duda en dejar morir de hambre a uno de esos "pequeños" de quienes habla Nuestro Señor y que debería estar entre aquellos a los que protegemos con la mayor atencion. Tales crímenes infaliblemente atraerán sobre sus autores el juicio predicho en el Evangelio: “Entonces dirá también a los de su izquierda: 'Alejaos de Mí, malditos, al fuego eterno; preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber" (Mt 25: 41-42).