El obispo de Xinxiang perseguido por el gobierno comunista
Catedral de San Miguel, diócesis de Qingdao
Xinxiang se encuentra en la provincia de Henan, al norte de China. Su clero ha sido objeto de una persecución sistemática por parte del gobierno comunista chino desde hace varios días.
Monseñor Joseph Zhang Weizhu es obispo de la prefectura apostólica de Xinxiang desde 1991. Este obispo es reconocido por la Santa Sede, pero no por el gobierno chino. Por tanto, se le considera un criminal.
El 20 y 21 de mayo fue detenido junto con 10 de sus sacerdotes, también considerados criminales, por su negativa a firmar la adhesión a la Asociación Patriótica de Católicos Chinos (APCC), separada de Roma, así como la sumisión al Partido Comunista Chino (PCCh). El arresto tuvo lugar en Shaheqiao, provincia de Hebei, al sur de Beijing.
Más de 100 policías fueron movilizados para participar en este arresto. También fueron detenidos 10 seminaristas, y otros tres lograron escapar. Sin embargo, estos últimos fueron capturados. Los 13 seminaristas fueron devueltos a sus familias, y se les prohibió continuar sus estudios eclesiásticos.
El acuerdo entre China y el Vaticano no protege a los obispos católicos
En China, las nuevas regulaciones permiten las actividades religiosas, incluidos los seminarios, siempre que se realicen en lugares registrados y controlados por el gobierno. El clero y el personal religioso católico solo puede ejercer su ministerio si se adhieren al APCC y se someten al PCCh.
El acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular de China no ha modificado en nada este control. La Santa Sede firmó este acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, en su condición de estado extranjero. Pero las actividades religiosas en China son administradas por el Frente Unido, uno de los muchos sistemas del aparato estatal chino, y por el Ministerio de Asuntos Religiosos.
Por tanto, un acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores no afecta la gestión religiosa del PCCh. Por eso, aunque el acuerdo reconoce al Papa como jefe de la Iglesia católica universal, incluida la Iglesia china, no tiene ningún impacto en las comunidades católicas.
Todo lo contrario. Desde el acuerdo, las persecuciones han aumentado, especialmente contra los obispos "clandestinos" y sus comunidades. El cardenal Parolin quizá debería haber examinado mejor los complejos y formidables engranajes de la maquinaria del PCCh, antes de embarcarse en un acuerdo...
Desde su arresto, Monseñor Zhang Weizhu y sus 10 sacerdotes han sido sometidos a "sesiones políticas". No es difícil precisar este vocabulario: se trata de la "reeducación de los enemigos del pueblo" en forma de lavado de cerebro. Los viejos métodos comunistas todavía tienen éxito en el país de Mao.
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Fuentes: Asianews/cath.ch – FSSPX.Actualités
Imagen: Flickr / Jens Schott Knudsen (CC BY-NC 2.0)