El Papa en un nuevo encuentro interreligioso por la paz

Fuente: FSSPX Actualidad

El 20 de octubre de 2020, el Papa Francisco participó en Roma en un encuentro de oración por la paz sobre el tema: "Nadie se salva solo - Paz y Fraternidad", organizado por la comunidad de San Egidio, en Roma, en consonancia con "el espíritu de Asís".

Después de rezar con los representantes de otras denominaciones cristianas en la Basílica de Santa-Maria-in-Aracœli, en la Colina Capitolina, Francisco se dirigió a la Plaza del Capitolio. Allí se reunió con los demás representantes religiosos, así como con el presidente de la república italiana, Sergio Mattarella.

Todos tomaron la palabra: Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, Haïm Korsia, rabino francés, Mohammed Abdelsalam Abdellatif, secretario general del Comité Superior para la Fraternidad Humana, quien transmitió un mensaje del gran imán de Al Azhar, así como Shoten Minegishi, representante de los budistas.

En su discurso, el Papa destacó "el progreso fructífero en el diálogo entre las religiones", prueba de ello es el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado con el gran imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayyeb, en 2019. Esto demuestra, declaró, que "los creyentes han comprendido que la diversidad de religiones no justifica la indiferencia ni la enemistad. En efecto, partiendo de la fe religiosa, uno puede convertirse en artesano de la paz y no en espectador inerte del mal de la guerra y del odio".

"El presente encuentro también impulsa a los líderes religiosos y a todos los creyentes a rezar con insistencia por la paz, a no resignarse nunca a la guerra, a actuar con la fuerza apacible de la fe para poner fin a los conflictos", dijo Francisco. Al final de este encuentro por la paz, se leyó un llamado a la paz de los representantes religiosos.

Con motivo del segundo encuentro interreligioso en Asís, que tuvo lugar el 24 de enero de 2002, Monseñor Bernard Fellay, entonces Superior General de la Fraternidad San Pío X, publicó un comunicado de prensa en el que expuso los motivos de una legítima indignación: "A nadie escapa el carácter sincrético del intento. [...] Una cosa es el establecimiento de la paz civil (política) entre las naciones por medio de congresos, discusiones, medidas diplomáticas, con intervención de personas influyentes de las diversas naciones y religiones, y otra cosa muy distinta es la pretensión de obtener de Dios el bien de la paz por la oración de todas las (falsas) religiones. Este último procedimiento choca frontalmente contra la fe católica y el primer mandamiento. [...] Una cosa es cierta: no hay nada que provoque más la ira de Dios".