El sacramento del Orden: materia, fórmula y ministro (2)

El único ministro de este sacramento es el obispo, sucesor de los apóstoles.

La materia del sacramento de las Órdenes Sagradas es la imposición de las manos hecha por el obispo, en silencio, y la fórmula consiste en las palabras del Prefacio Consecratorio. El Papa Pío XII lo definió solemnemente de la siguiente manera.

Es por lo que, después de haber invocado la luz divina, en virtud de Nuestra suprema autoridad apostólica, y con pleno conocimiento de causa, Nos declaramos, y tanto como es necesario, Nos decidimos y decretamos lo que sigue: la materia y la única materia de las órdenes sagradas del diaconado, del sacerdocio y del episcopado es la imposición de manos hecha en silencio, pero no la continuación de esta imposición mediante la extensión de la mano derecha, ni tampoco la última imposición que va acompañada de las palabras "Recibe el Espíritu Santo"... La fórmula está constituida por la palabras del «Prefacio» de las cuales las siguientes son esenciales y, por tanto, requeridas para la validez: “Te pedimos, Padre Todopoderoso, que confieras a este siervo tuyo la dignidad del sacerdocio; renueva en su corazón el Espíritu de santidad para que pueda conservar el ministerio del segundo grado del ministerio sacerdotal recibido de ti y sea, con su conducta, ejemplo de vida." (Constitución Apostólica Sacramentum Ordinis, 30 de noviembre de 1947)

Es de suma necesidad para la Iglesia tener muchos sacerdotes santos, ministros de Dios y dispensadores de Su gracia a través de los sacramentos, su predicación y el ejemplo de virtud que ellos dan.

"Rogad pues al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies." (Mt. 9:38 y Lc. 10:2).

"Quien a vosotros recibe, a Mí me recibe, y quien me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió." (Mt. 10:40 y Jn. 13:20).

¡Señor, danos muchos y santos sacerdotes!