El sacramento del Orden: un llamado divino (4)

A pesar de la guerra lanzada contra el sacerdocio, éste perdurará hasta el fin de los tiempos, porque Jesucristo prometió que los poderes del infierno nunca prevalecerán contra su Iglesia.

El sacerdocio es absolutamente necesario en la Iglesia, ya que gracias a él los fieles participan en el Santo Sacrificio de la Misa y reciben la mayoría de los sacramentos, su instrucción en la fe y los pastores para guiarlos hacia la vida eterna.

Los padres que obligan a sus hijos a ingresar en el sacerdocio cometen un pecado muy grave, pues usurpan los derechos de Dios, que se ha reservado para sí mismo, a través del ministerio de los obispos, la elección de sus ministros.

Por otra parte, quienes alejan a sus hijos del sacerdocio también cometen un pecado muy grave, porque oponen resistencia a la voluntad de Dios y cometen una injusticia al negar a sus hijos el derecho de responder al llamado divino. Se privan a sí mismos y a sus hijos de muchas gracias.

Aquellos que ingresan al clero sin ser llamados por Dios, cometen un mal muy grave y estarían en peligro de perder sus almas.

"Vosotros no me escogisteis a Mí; sino que Yo os escogí, y os he designado para que vayáis, y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que el Padre os dé todo lo que le pidáis en mi nombre" (Jn. 15:16).

El Llamado Divino

Para saber si Dios está llamando a un alma al estado sacerdotal, se debe:

1. Pedir fervientemente a Nuestro Señor que nos haga conocer su Voluntad;

2. Pedir consejo al obispo o a un director espiritual sabio y prudente;

3. Analizar cuidadosamente si se tienen las capacidades necesarias para los estudios, funciones y obligaciones que conlleva este estado. Un retiro espiritual suele ser una muy buena manera de discernir este llamado de Dios para seguirlo y servirlo.