El Vaticano reprende al episcopado alemán

Fuente: FSSPX Actualidad

En una carta enviada a los obispos alemanes el 4 de septiembre de 2019, la Santa Sede lanzó una advertencia urgente en relación con el futuro sínodo alemán que pretende modificar la disciplina de la Iglesia universal. El episcopado alemán es acusado de "violar" las normas canónicas vigentes.

El próximo sínodo alemán se propone abordar algunos temas particularmente delicados: acceso al sacerdocio de los hombres casados, el lugar de las mujeres en la jerarquía eclesiástica, la recepción de los homosexuales, la comunión para los "divorciados vueltos a casar", etc.

La Santa Sede intervino el 4 de septiembre de 2019 a través del Cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos. Este último escribió al Cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, para informarle que el próximo Sínodo de la Iglesia en Alemania no tiene ni el mandato, ni el poder para cambiar absolutamente nada en asuntos relacionados con la enseñanza o disciplina de la Iglesia universal.

El prefecto de los obispos adjuntó a su carta una "evaluación" firmada por el presidente del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, Monseñor Filippo Iannone, quien señaló que los esquemas del sínodo alemán "violan las normas canónicas vigentes".

La carta del Cardenal Ouellet subraya finalmente que la asamblea elegida para participar en el sínodo "no es legítima eclesiológicamente", dado que el episcopado de Alemania pretende incluir a un grupo de laicos cuyas posturas públicas son lo opuesto a muchas de las enseñanzas irreformables de la Iglesia.

En junio de 2019, el soberano pontífice ya había emitido una advertencia - discreta - a los obispos alemanes, instándolos a respetar la "comunión universal de la Iglesia": sin éxito. Un alto funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) declaró a Catholic News Agency, el 12 de septiembre de 2019, que en el Vaticano "hay una impresión general de que los obispos alemanes, liderados por Marx, son en gran medida indiferentes a las intervenciones de la Santa Sede". Y añadió, con lucidez: "si los obispos alemanes piensan que pueden ignorar al Santo Padre, ignorarán a cualquier miembro de la Curia".

La situación actual no es nada sorprendente. Es la consecuencia lógica de la colegialidad inventada por el Concilio Vaticano II. Monseñor Marcel Lefebvre mencionó, hace ya cincuenta años, el "cisma abierto de las conferencias episcopales". Ya estamos viviéndolo...