Entrevista con el Padre Onoda sobre la FSSPX en Japón

Fuente: District of the USA

R.P. Thomas Onoda, FSSPX

En una muy interesante entrevista, el Padre Thomas Onoda de la FSSPX habla sobre su conversión, misión y desafíos históricos y actuales del catolicismo en Japón.

FSSPX.org: Padre, gracias por aceptar responder a nuestras preguntas. ¿Sería tan amable de presentarse?

P. Onoda: Soy un sacerdote japonés católico que pertenece a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), fui ordenado sacerdote por Su Excelencia Monseñor Alfonso de Galarreta en Ecône en 1993. Desde mi ordenación hasta el día de hoy me han asignado a Manila, Filipinas, atendiendo misiones en Japón y Corea.
 

FSSPX.org: ¿Usted siempre fue católico?

P. Onoda: No, no siempre. Soy un converso. Por la gracia de Dios, recibí la gracia del bautismo el Día de Navidad de 1980, cuando estudiaba la preparatoria. En vez de enviarme a la escuela pública, mis padres decidieron que estudiara en un Colegio Misionero Católico privado, en donde nos enseñaron la existencia de Dios, los Diez Mandamientos, etc.

Ese tema me interesó mucho y quise aprender más sobre él. Luego de varios años de lectura, investigación y oración, llegué a la conclusión de que Dios existe y es el creador de todas las cosas; que Jesucristo es Dios verdadero, que se convirtió en hombre verdadero; que este Dios-Hombre fundó su Iglesia; y que si no recibía el bautismo en la Iglesia Católica, no podría entrar al cielo.

Entonces le pedí a un compañero católico de la escuela que me llevara a la iglesia el Día de Navidad de 1979, y después de la Misa de medianoche, le pedí al párroco de la iglesia, el Padre Joseph Marie Jacq, M.E.P. el sacramento del bautismo. 

Pero mi compañero me dijo "No". Me pidió que lo acompañara todos los sábados a la iglesia a tomar clases de catecismo seguidas del rosario, y que asistiera a Misa los domingos al menos durante un año, si quería ser bautizado. Obedecí.
 

FSSPX.org: ¿Cómo descubrió su vocación? ¿Cómo llegó a un seminario de la FSSPX?

P. Onoda: Resultó que el Padre Joseph Marie Jacq era uno de los sacerdotes más conservadores de todo Japón. Pero esto lo descubrí pasado algún tiempo. Aunque celebra la Misa del Novus Ordo, reza la primera Oración Eucarística (es decir, el Canon Romano) sin omitir nada, sin separar los dedos después de la consagración. Da la Santa Comunión en la boca a los fieles arrodillados. Es un ferviente promotor del Santo Rosario. Fue el "problemático" (como suelden decir) de la diócesis y fue acusado de ser "Lefebvrista". Les pregunté a los otros fieles quién era Monseñor Lefebvre, pero nadie me respondió.

Algunos meses después de mi bautizo, le retiraron el cargo de párroco después de 30 años de haber desempeñado esa función. Posteriormente, llegó un nuevo sacerdote japonés que cambió todo. El Padre Joseph fue enviado de vuelta a Francia.

El nuevo sacerdote llegó incluso a perseguir a los veteranos. Comencé a tomar conciencia de la crisis en la Iglesia. Mientras tanto, cuando me encontraba en Tokio estudiando la universidad, la Divina Providencia permitió que descubriera la Misa Tradicional en latín. Cuando le escribí al Padre Joseph sobre mi vocación, me recomendó encarecidamente que fuera a Ecône. Seguí su consejo.

Tuve la bendición de conocer a los Padres Frank Peek y Eric Simonot, quienes fueron enviados a Japón cuando yo seguía todavía en el seminario. También me siento muy agradecido con el Padre Franz Schmidtberger por haberme permitido entrar a Flavigny [Nota del Editor: El Seminario de la Fraternidad en Francia].
 

FSSPX.org: ¿Se enfrentó a un choque cultural cuando llegó al seminario de Europa?

P. Onoda: No, no me enfrenté a choques culturales. Fue en Filipinas donde experimenté algo así.

En Europa me sentía como en casa porque podía asistir a Misa Tradicional en latín todos los días. Estaba muy feliz. Mi estancia en los seminarios de Flavigny y Ecône, está llena de buenos recuerdos, alegría y felicidad.

Sin embargo, me gustaría decir que lo que más me sorprendió no fue el choque cultural, sino la inolvidable impresión que me causó la belleza de los maitines cantados en la Navidad de 1987. Me sentí muy edificado por el Oficio Divino cantado. Me admiré de la belleza del pequeño pueblo medieval de Flavigny, donde hay una iglesia y dos monasterios que aun hoy en día siguen ocupados por varios monjes y seminaristas.

Al principio mi mayor desafío fue el idioma, pero gracias a la amable ayuda de los seminaristas, pude superarlo. Recuerdo que cuando regresé a casa después de mi ordenación, mi papá me pidió hacer algo, a lo que automáticamente respondí en francés: D'accord!"

Los Padres Onoda, Stehlin y Laisney con los santos mártires de Nagasaki

FSSPX.org: ¿Qué nos puede decir sobre su apostolado en Japón después de su ordenación?

P. Onoda: Desde mi ordenación, fui asignado a Manila, Filipinas, desde donde visito la misión de Japón una vez al mes. Pero también, traduzco literatura católica al japonés: el libro de Monseñor Carta Abierta a los Católicos Perplejos, sermones de nuestro fundador, cartas oficiales de la FSSPX, y encíclicas papales importantes como Quanta Cura, Pascendi, Quas Primas, Humani Generis, etc.

Gracias al Internet, se ha vuelto más fácil proporcionar información. Ahora, en vez de imprimir y enviar por correo mensualmente boletines informativos, lo hago a través de los medios electrónicos y sitios web.

Desde marzo del 2017, tenemos dos centros de Misa en Japón: en Tokio y Osaka. En Tokio se celebran dos Misas dominicales al mes desde el 2016, y en Osaka una Misa dominical por la tarde, gracias a la infatigable labor del Padre François Laisney. Con la gracia de Dios y la generosidad de los fieles, empezamos a rentar una capilla permanente en Osaka desde mayo del 2016, dedicada al Inmaculado Corazón de María.

Gracias al Padre Karl Stehlin, en agosto del 2016, organizamos un retiro montfortiano en Osaka para 31 participantes. En agosto del 2015, impartimos un retiro ignaciano en el que participaron 26 personas.

Desde el 2006, todos los años en el mes de mayo hacemos una peregrinación a Akita, a la cual se unen entre 50 y 60 fieles para rezar. En el pasado, el fallecido Sr. John Vennari (Catholic Family News) y el Sr. Christopher Ferrara (The Remnant), también se unieron a la peregrinación.

En el 2016, hubo seis bautizos: tres adultos, dos bebés y un niño. Actualmente, hay dos postulantas japonesas a la vida religiosa: una para las Hermanas Oblatas de la FSSPX y la otra para las Hermanas de la FSSPX. También tenemos en Avrillé (Francia) un hermano laico dominico japonés.
 

FSSPX.org: ¿Cuáles eran las dificultades históricas a las que se enfrentaba una persona japonesa que quería convertirse?

P. Onoda: Cuando San Francisco Xavier vino a Japón para traernos la Luz del Evangelio, miles de japoneses se convirtieron a la fe católica con mucho entusiasmo. Había debates públicos entre monjes budistas y catequistas católicos. Incluso hubo monjes budistas que se convirtieron al catolicismo, así como señores feudales y nobles.

Aprendieron sobre la inmortalidad y singularidad de cada alma, contrario a lo que enseña la reencarnación. Comprendieron la importancia de aceptar el sufrimiento como nuestra cruz personal en vez de tratar de evitarlo, como enseña el budismo. Aprendieron que hay un Señor de Señores superior a todo, que está por encima de los señores feudales terrenales, que lo da todo y que nos ama, y a quien debemos lealtad absoluta.

En la ceremonia del té, que evolucionó considerablemente durante el siglo XVI, podemos ver cómo los japoneses locales valoraban las ideas cristianas de humildad, caridad, servicio, sinceridad, etc.

Once años después de la llegada de San Francisco Xavier, Yoshiteru Ashikaga, el Shogun de ese entonces, otorgó el permiso para la evangelización en 1560. Nobunaga Oda, el entonces líder de Japón, donó un buen lugar a los jesuitas para su seminario, que abrió en 1580. Las dificultades iniciaron por un hombre orgulloso llamado Toyotomi Hideyoshi, el sucesor de Oda. Aunque Hideyashi recibió con gusto la visita oficial de los jesuitas y guerreros cristianos en su palacio de Osaka, en 1586, repentinamente prohibió el cristianismo, muy probablemente influenciado por su consejero, que era el monje budista Seyakuin. Pero esta prohibición sólo fue una orden, que al principio no se aplicó. Sin embargo, no se canceló oficialmente, y se utilizó 10 años depués para confiscar los bienes de un barco mercante español que había naufragado en costas japonesas. La única forma de legalizar esta confiscación fue a través de la antigua prohibición.

FSSPX.org: ¿Actualmente sigue habiendo obstáculos para la conversión a la fe católica? Leí que la vida virtual de la juventud japonesa está tan generalizada que ya no tienen relaciones humanas ni interactúan entre ellos. Están demasiado ocupados y satisfechos con sus aparatos electrónicos. ¿Es verdad?

P. Onoda: Sí, creo que sí. Los obstáculos actuales para la conversión siguen siendo los prejuicios históricos contra la fe cristiana (creen que el cristianismo no es para Japón); el ambiente social de Japón; y los prejuicios contra la religión en general debido a la existencia de múltiples sectas, etc.

Los medios de comunicación reportan casos muy particulares de jóvenes en Japón que están demasiado inmersos en la vida virtual, demasiado ocupados y satisfechos con sus aparatos, pero no creo que eso sea lo común.

Sin embargo, sí creo que el principal obstáculo actual para la fe católica es la situación de la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II. Si la Iglesia ya no tiene un espíritu misionero, si dice que cualquier religión puede salvar a las almas, si se preocupa por la construcción del paraíso terrenal, ¿por qué alguien necesitaría convertirse al catolicismo?
 

FSSPX.org: ¿Cuál es la situación de los católicos en Japón actualmente? ¿Las reformas de Vaticano II afectan la fe y la moral de los japoneses católicos?

P. Onoda: Según las estadísticas, hay aproximadamente 500,000 católicos en Japón, que tiene una población total de 127 millones. Eso representa sólo el 0.4% de la población. 

La Iglesia Católica fue reconocida oficialmente por el estado después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso, sólo era tolerada. Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, hubo un auge en las conversiones a la fe católica, con miles de adultos bautizados. Sin embargo, el aumento se detuvo repentinamente después del Concilio. En Japón, la Iglesia fue testigo de la secularización y laicización de muchos sacerdotes y religiosos, de iglesias construidas en un estilo moderno junto con la propagación de la Novus Ordo Missae. La aplicación de las reformas conciliares puso un alto a las conversiones.
 

FSSPX.org:  ¿Los mártires japoneses son una fuente de inspiración y esperanza para los católicos en Japón?

P. Onoda: Sí. La sangre de los mártires es la semilla del cristianismo. Interceden continuamente por nosotros en el cielo.

El deseo de los antiguos mártires era seguir a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado. Para los judíos, Cristo crucificado es, sin lugar a dudas, un obstáculo, y para los paganos es una locura. Pero para los que son llamados, judíos, griegos (y también japoneses), Cristo es el poder de Dios, y la sabiduría de Dios. "Porque la locura de Dios es más sabia que los hombres, y la flaqueza de Dios es más poderosa que los hombres" (1 Cor. 1:25).

En medio de este mundo moderno, se nos invita a imitar a los mártires católicos. Cuando los japoneses católicos del siglo XVII escucharon sobre la apostasía del Padre Cristóvão Ferreira [un misionero jesuita portugués, cuyo acto de apostasía bajo tortura fue conocido por un gran número de personas, y que posteriormente se convirtió en el fundamento de la película de ficción de Shusake Endo, Silencio], su reacción fue rezar y hacer sacrificios, es decir, actos de reparación. Nuestra Señora de Fátima dice que muchas almas van al infierno porque no hay nadie que rece y se sacrifique por ellas. Nuestra reacción a la actual "apostasía silenciosa" (Juan Pablo II) en la Iglesia debe ser la misma. Debemos atender el pedido de la Virgen en Fátima, con la ayuda de la gracia de Dios.

Por otra parte, cada año, en el mes de enero, en nuestras dos capillas de la FSSPX en Japón, llevamos a cabo ceremonias especiales de reparación por los pecados y las blasfemias cometidas en el pasado por los japoneses que apostataron pisoteando imágenes sagradas. Igual que se hace en Roma durante la época de Navidad, invitamos a los fieles a besar al Niño Jesús.
 

FSSPX.org: ¿Qué tan importante es Nuestra Señora de Akita y Fátima en Japón?

P. Onoda: Fátima es un llamado a la oración y a la penitencia en reparación de los pecados a traves del Corazón Inmaculado de María. Nuestra Señora de Akita fue inmensamente misericordiosa con sus hijos del sol naciente, repitiendo el mensaje de oración y penitencia para reparar los pecados. 

Para expiar el escándalo de la apostasía del Padre Ferreira, San Francisco Xavier envió milagrosamente a Japón al Padre Marcello Mastrilli hace 400 años. Para reparar los pecados de apostasía silenciosa posteriores a Vaticano II, el cielo nos dio a Nuestra Señora de Fátima. La Virgen repitió el mismo mensaje en Akita.

Recen para reparar los pecados de los hombres. Recen mucho por el Papa, obispos y sacerdotes... Quiero que las almas consuelen al Señor... Junto con mi Hijo, deseo que las almas hagan reparación en nombre de los pecadores y los ingratos... Recen fervientemente para consolar al Señor.