Filipinas: el coronavirus no detiene a la Misión Rosa Mystica 2020

Fuente: FSSPX Actualidad

Cuatro días antes del comienzo de la Misión Rosa Mystica, las autoridades sanitarias en Filipinas solicitaron la cancelación de la misión de asistencia médica y espiritual que se llevaría a cabo en la ciudad de Butuan. Temiendo la epidemia del coronavirus, querían evitar una concentración demasiado grande de pacientes.

Debido a la inminente llegada de los voluntarios (algunos de ellos ya estaban allí), tuvimos que encontrar soluciones alternativas muy rápidamente. Sin embargo, este tipo de situaciones no asustan a los filipinos: ¡están acostumbrados a responder a situaciones de extrema urgencia!

Para evitar concentraciones excesivas de personas, la Misión tuvo que ser itinerante teniendo cuidado de mantenerse alejada de los grandes centros urbanos.

Al encuentro de la tribu de los Higaonon

El primer día, lunes 17 de febrero de 2020, la aldea de Minalwang, a tres horas en automóvil desde Butuan, fue la base de partida de la Misión. Los voluntarios, transportados en un camión militar (porque el ejército filipino nos brindó apoyo logístico durante toda la semana), atravesaron caminos fangosos y caóticos, en el corazón de la montaña tropical, para encontrarse con la tribu de los Higaonon.

Todavía en el año 2019, esta región era objeto de abusos por parte del NPA (Ejército del Nuevo Pueblo, vinculado al Partido Comunista de Filipinas). Particularmente activo en los años 2018-2019, este ejército revolucionario reclutó por la fuerza a sus guerrilleros entre los aldeanos y les exigió el pago de un impuesto revolucionario. Gracias a la determinación de Rick Mansangkagan, "capitán" de la aldea, y a su muy sensata política social (fundación de 5 escuelas primarias, construcción de un patio municipal bajo el cual nuestra misión se llevó a cabo el segundo día, apertura de dos dispensarios, desarrollo de la red de carreteras), se ha podido establecer un trabajo de pacificación muy efectivo. El año pasado, 50 guerrilleros entregaron sus armas, tras la promesa del gobierno de que recibirían ayuda para su reintegración. La elección de este lugar para nuestra misión no es ajena a esta política.

La alegría de ver llegar a sacerdotes, religiosas, catequistas y voluntarios

Los habitantes aseguran que su resistencia particularmente firme se explica gracias a la fe católica que recibieron recientemente de un misionero extranjero, el Padre Pancratz, que comenzó a evangelizar en 1975 estos valles remotos, plagados hasta entonces, y durante mucho tiempo, por las misiones protestantes. Los frutos de su trabajo todavía se perciben, y la prueba de esto es que el "capitán" de nuestra aldea expresó sinceramente su alegría al ver a sacerdotes y religiosas portando sotanas y hábitos, así como a los catequistas de la Legión de María y todos los voluntarios animados por el mismo celo apostólico que el suyo. Fue así que el capitán se dedicó a formar grupos de catecismo para jóvenes y adultos en todos los lugares donde le fue posible, promoviendo la devoción a Nuestra Señora a través del Rosario y la meditación sobre los misterios de la Pasión de Nuestro Señor.

En este segundo día de misión, martes 18 de febrero, recibió públicamente el escapulario y la medalla milagrosa... El "capitán" espera de todo corazón que esta misión, más allá del apoyo material brindado a su trabajo de pacificación, también represente un impulso espiritual para su pueblo.

Descripción de las imágenes:

Foto 1: Apertura de la misión. Nuestra Señora toma posesión de la jungla.

Foto 2: Consagración de la Misión con el Padre Tim Pfeiffer (FSSPX), Prior de Davao (Filipinas), el Padre Jacques Péron (FSSPX) de Francia, los doctores Ian Sokolar de Croacia, Philippe Ledoux y Philippe de Geofroy de Francia.

Foto 3: Discurso de bienvenida del "capitán" de la aldea de Minalwang.

Foto 4: Pequeños habitantes de la aldea.

Foto 5: Primer día de misión en un pueblo de montaña a una hora de Minalwang inaccesible sin un vehículo todo terreno. Las fuertes lluvias estuvieron presentes todo el día...

Foto 6: ¡Lluvia de gracias!

Foto 7: Los miembros preparan el almuerzo de los voluntarios y un comedor público para todos los pacientes que tendrán que esperar hasta el anochecer para ser atendidos.

Foto 8: Sopa servida en corteza de plátano.

Foto 9: ¡Señora Nuestra, toma posesión de estas tierras desoladas!

Foto 10: Un manto de lluvia.

Foto 11: La pequeña sala de espera.

Foto 12: Imposición del escapulario. En estos rincones inaccesibles de las montañas, hay pocos católicos. Los miembros de estas tribus afirman pertenecer a sectas protestantes indeterminadas, a veces incluso al paganismo.

Foto 13: "Dejad que los niños vengan a mí".

Foto 14: Segundo día de misión en Minalwang.

Foto 15: Rick Mansangkagan, "capitán" de la aldea, recibe el escapulario debajo del patio municipal, cuyo ejemplo imitan las colegialas.