Filipinas: la Iglesia se niega a dar armas a los sacerdotes
La Conferencia Episcopal de Filipinas protestó contra la propuesta de proporcionar armas a los sacerdotes como medida preventiva. Dicha propuesta, procedente del cuerpo policial, surgió como resultado de las recientes agresiones mortales de las que han sido objeto varios miembros del clero.
Desde diciembre del 2017, los sacerdotes han sido el blanco de ataques sangrientos: tres sacerdotes han sido asesinados, de los cuales uno acababa de celebrar la misa dominical. El 6 de junio de 2018, un cuarto sacerdote sobrevivió a las heridas infligidas por dos agresores armados con escopetas.
En este contexto, se le ha pedido a la Iglesia filipina beneficiarse de una ley aprobada en 2014 que autoriza el uso de armas, tanto en privado como en público, como sucede en ciertas profesiones, por ejemplo, los periodistas, los médicos y enfermeras, los ingenieros... esto con un propósito defensivo y preventivo.
"Dar armas a los sacerdotes no es la solución a los crímenes de los que son víctimas", advirtió el Padre Jérôme Secillano, secretario del Comité de Asuntos Públicos de la Conferencia Episcopal del país.
Por su parte, Monseñor Arturo Bastes, obispo de Sorsogon, recordó que "los ángeles, y no las armas, son los guardianes de los sacerdotes."
El Derecho Canónico prohíbe a los clérigos el ejercicio de las funciones militares y la portación de armas. El Padre Secillano finalizó resumiendo el sentimiento general: "¡es tarea del gobierno defender a los sacerdotes, así como a todos los ciudadanos!"
Fuentes: Catholic Herald/UCAnews - FSSPX-Actualités - 16/06/2018