Gran desconcierto por el Nacimiento de la Plaza de San Pedro

Fuente: FSSPX Actualidad

El 30 de octubre de 2020, la Gobernación de la Ciudad del Vaticano anunció en un comunicado de prensa que el Nacimiento tradicionalmente colocado en la Plaza de San Pedro estaría hecho con figuras de cerámica de Abruzzo (Italia), y coronado por un abeto de Eslovenia.

El comunicado de prensa afirmaba que, al ser un "signo de esperanza y confianza para el mundo entero, el Nacimiento expresa la certeza de que Jesús viene a su pueblo para salvarlo y consolarlo, un mensaje importante en estos tiempos difíciles por la emergencia sanitaria del Covid-19".

El Nacimiento, hecho en Castelli, donde la cerámica es una especialidad desde el siglo XVI, está compuesto por 54 figuras de enormes dimensiones. Fue diseñado por los alumnos y profesores del Instituto de Arte "F.A. Grue", entre 1965 y 1975.

Solo una docena de piezas se encuentran expuestas en la Plaza de San Pedro, alrededor del obelisco central, sobre una plataforma de 125 m2. La Sagrada Familia, los Reyes Magos, dos figuras tocando instrumentos, una pastora con una jarra, una niña y su muñeca.

"Las figuras fueron realizadas con módulos anulares que, superpuestos, forman bustos cilíndricos", explicaba el comunicado de prensa, evocando el aspecto contemporáneo de estas obras, con referencia a otro tipo de arte más antiguo.

Un espectáculo desolador y horrible

Durante la inauguración, en la noche del 11 de diciembre de 2020, se abrió un enorme telón rojo frente a un público estupefacto. Algunas personas creyeron que se trataba de una broma de mal gusto.

"Este Nacimiento nos hace comprender que el Evangelio puede animar a todas las culturas y a todas las profesiones", declaró muy seriamente el cardenal Giuseppe Bertello, presidente de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano: suficiente para quedar perplejos.

Las figuras, o más bien los cilindros, tienen como objetivo "inmortalizar eventos importantes del mundo moderno, por ejemplo, la conquista de la luna con la figura de un astronauta", explica con mucha seriedad el sitio oficial de noticias del Vaticano.

Sintiendo curiosidad, por decir lo mínimo, el vaticanista romano Aldo Maria Valli acudió a visitar el Nacimiento, "signo de esperanza para el mundo entero". El 1 de diciembre, dijo sin rodeos en su blog: "Es un Nacimiento horrible, que da miedo y sin duda hará llorar a los niños. (…) Un Nacimiento cuyos personajes, más que recordar la Natividad, se asemejan a una tumba egipcia con sus sarcófagos".

Y se pregunta: "Estamos sufriendo a causa de las malas noticias y de un sinfín de preocupaciones, y ¿qué hace el Vaticano? En lugar de regalarnos un Nacimiento clásico, armonioso y bello, que nos transmita paz y serenidad, ¡nos presenta algo que quizá sea monumental, pero que es horrible y aterrador!"

Durante una entrevista concedida a la revista jesuita America Magazine, Elizabeth Lev, historiadora del arte, egresada de las universidades de Bolonia y Chicago, resumió bastante bien la situación: "La Iglesia católica tiene una increíble tradición de belleza y, sin embargo, logró crear algo que provocará un sinfín de burlas hacia Jesucristo. Nos alejamos de la contemplación del Niño Jesús", se lamentó la académica.

El Nacimiento del Vaticano 2020-2021 también podría tener otra explicación, desconocida por el cardenal Bertello: el recorrido de una Iglesia perdida entre las brumas teológicas y litúrgicas del período posconciliar.