Hace 600 años falleció San Vicente Ferrer

Nacido en 1350, San Vicente Ferrer murió el 5 de abril de 1419, hace 600 años. Llamado a Bretaña en 1418, recorrió toda la provincia y la llenó con el eco de su predicación y sus milagros. Murió en Vannes, donde se conservan sus reliquias. Fue canonizado por el Papa Calixto III en 1455.

Originario de España, nacido en Valencia en la provincia de Aragón, ingresó en la Orden de los Hermanos Predicadores en 1369, donde fue ordenado sacerdote diez años más tarde. Enseñó teología sagrada durante algunos años y elaboró obras originales, especialmente en el ramo de la lógica para defender el realismo moderado de Santo Tomás de Aquino contra el nominalismo.

Es particularmente conocido por el papel que desempeñó durante el Gran Cisma de Occidente (1378-1417). Este período tan difícil en la historia de la Iglesia y de la cristiandad occidental se caracterizó por una sucesión de antipapas opuestos a los papas legítimos. En su magistral Tratado sobre el Cisma, San Vicente Ferrer defendió firmemente el carácter monárquico de la Iglesia y, por tanto, la necesidad de buscar al Papa legítimo para obedecerlo.

Sin embargo, la confusión llegó a grados inauditos, tanto para los Estados católicos como para los fieles, cuando vieron a tres "Papas" competir entre ellos. Sólo uno era legítimo, pero ¿cuál? En esta situación tan terrible, San Vicente Ferrer apoyó primero al antipapa Benedicto XIII. No obstante, después de haber comprendido su error, se alejó de él, tras haberlo exhortado a convertirse.

Curado milagrosamente cuando se encontró a las puertas de la muerte, San Vicente Ferrer decidió consagrarse plenamente a la predicación. Durante estos tiempos tan difíciles, viajó por Europa para predicar la conversión de las costumbres, la corrección de las conciencias, animar a los débiles y buscar una solución a la terrible crisis que sacudía a la Iglesia. Dios le concedió un don muy especial para poder realizar una cantidad impresionante de milagros que dejaron estupefactos a sus contemporáneos, tanto que comenzaron a llamarle el Ángel del Apocalipsis. Convirtió a un sinfín de judíos en España.

Dejó un magnífico Tratado sobre la Vida Espiritual que es la delicia de los religiosos. Se trata de una obra de gran fuerza intelectual, una verdadera suma espiritual que evoca a su maestro Santo Tomás de Aquino, y cuya lectura siempre es útil.