¿Ideología de género o crimen organizado?

Fuente: FSSPX Actualidad

Un gran escándalo en una clínica de Londres (Gran Bretaña) ha sacado a la luz uno de los aspectos más criminales de la ideología de género: se han recetado de manera negligente y excesiva inhibidores hormonales a jóvenes adolescentes con el fin de bloquear su desarrollo normal y modificar su identidad sexual.

Como señala Georges Orwell en "1984", toda ideología tiene su "neolengua": así, para establecer la dictadura de género, ha aparecido un nuevo término en medicina, la "disforia de género", que describe el comportamiento de incomodidad, e incluso de angustia, que un paciente podría sufrir por ser considerado hombre o mujer.

En Londres, los "pacientes", a veces muy jóvenes, son atendidos en el Servicio de Desarrollo de Identidad de Género (GIDS) en la clínica Tavistock & Portman. Es en este lugar, según el canal de noticias Sky News transmitido por los principales medios de comunicación británicos, donde estalló un gran escándalo el 12 de diciembre de 2019: desde 2016, treinta y cinco psicólogos han renunciado a la institución después de haber observado negligencias graves en el diagnóstico de los pacientes.

En 10 años, el número de adolescentes a los que se les ha prescrito un tratamiento hormonal bajo el pretexto falso de "disforia de género", habría aumentado de 77 a 2,590.

Los psicólogos que han renunciado expresaron sus temores a la prensa: "los jóvenes recibieron un mal diagnóstico y medicamentos excesivos", dijo uno de ellos, mientras que otro agregó sentirse "extremadamente preocupado por las consecuencias para estos jóvenes (...). Haciendo un análisis retrospectivo, hay adolescentes a quienes nunca se les debería haber recetado tales drogas".

El propósito de los inhibidores hormonales prescritos incorrectamente es bloquear la evolución natural del niño en la pubertad, a fin de darle tiempo para elegir su futura "identidad sexual", que luego una terapia hormonal fabricará pieza por pieza.

Además de que el equilibrio psicológico se vea afectado por un tratamiento tan pesado, la probabilidad de desarrollar cáncer y esterilidad permanente está muy presente.

El periódico The Telegraph reproduce un testimonio esclarecedor, el de Thomassin, una adolescente afectada como millones de personas por el "mal" de su edad, pero que tuvo la desgracia de caer en las manos de los aprendices de brujo del GIDS: "Sentía que no podía encontrar mi lugar en la vida; entonces, fui guiada gradualmente hacia la posibilidad de cambiar de sexo".

Thomassin supo decir no a tiempo, rechazando todos los tratamientos y permanciendo sin cambio alguno. Desafortunadamente, no todos han tenido este impulso de sentido común.

La ideología de género revela así los repugnantes aspectos de su verdadero rostro: el vicio, el crimen y la avaricia.