La devoción a San José y a la Sagrada Familia

Cristo-Dios, siendo como era el Unigénito del Eterno Padre, quiso ser llamado "Hijo del Carpintero". Pero ya sabemos con ¡cuántas y cuán eximias virtudes adornó José la humildad de su hogar y de su condición, especialmente con aquellas que correspondían a quien sería el esposo de María Inmaculada y padre putativo de Jesús, Nuestro Señor!

Por esto, aprendan todos en la escuela de San José a mirar todas las cosas efímeras bajo la luz de las cosas perdurables de la eternidad; consolándose, por las incomodidades de la humana condición, con la esperanza de los bienes celestiales, encaminándose hacia ellos, obedeciendo la voluntad de Dios, es decir: viviendo sobria, recta y piadosamente.

A medida que aumenta la devoción a San José entre los fieles, el ambiente se hace al mismo tiempo más propicio para un incremento de la devoción a la Sagrada Familia, cuya augusta cabeza fuera: una devoción brotará espontáneamente de la otra. Pues José nos conduce directamente a María, y por María llegamos a la fuente de toda santidad, Jesús, quien, por su obediencia a José y María, consagró las virtudes del hogar.

Benedicto XV, Motu Proprio Bonum Sane, 25 de julio de 1920