La Eucaristía: condiciones para recibir la Comunión (10)

Para recibir la Comunión, se debe estar bautizado y, al igual que en el caso de todos los sacramentos para vivos, es decir, aquellos que tienen una vida sobrenatural, es necesario estar en estado de gracia.

"De modo que quien comiere el pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Pero pruébese cada uno a sí mismo, y así coma del pan y beba del cáliz, porque el que come y bebe indignamente, no haciendo distinción del Cuerpo (del Señor), come y bebe su propia condenación" (I Cor. 11, 27-29).

Debemos presentarnos a recibir el banquete sagrado llevando ropa decente, con un aspecto modesto y reverencial.

Aquellos que tienen conciencia de estar en pecado mortal deben hacer una confesión sacramental antes de recibir la Comunión. En caso de necesidad urgente y cuando no hay un confesor disponible, se debe hacer un acto de contrición perfecta.

"Quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave, por muy contrito que se crea, no deberá acercarse a la santa Comunión sin una previa confesión sacramental; pero si se presentara una necesidad urgente y no hubiera ministros de confesión, primero deberá hacer un acto de perfecta contrición” (Canon 856, 1917 Código Pio-Benedictino de Derecho Canónico).

Finalmente, debemos tener conciencia de lo que estamos recibiendo y acercarnos a la Santa Mesa con devoción, humildad y modestia, con una conciencia pura y un gran amor por Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que se hace a sí mismo alimento para nuestras almas.