La extremaunción: disposiciones para recibir este sacramento (3)

Si el enfermo está consciente, deberá prepararse para recibir la extremaunción confesando sus pecados, en caso de ser posible, o haciendo un acto de contrición. Debe tratar de hacer tantos actos de fe, esperanza y caridad como le sea posible, y pedir la sumisión perfecta a la voluntad de Dios.

Acto de Fe

Dios mío, creo firmemente todas y cada una de las verdades que Tú nos has revelado, y que la Iglesia nos enseña, porque Tú eres la Eterna Verdad y Sabiduría que no puede engañar ni ser engañada. 

Acto de Esperanza

Dios mío, espero con firme confianza que me darás, por los méritos de Jesucristo, tu gracia en este mundo, y observando tus mandamientos, la bienaventuranza eterna en el otro, porque Tú lo has prometido, y eres fiel a tus promesas.

Acto de Caridad

Dios mío, te amo con todo mi corazón, con toda mi alma y por sobre todas las cosas, porque eres infinitamente bueno e infinitamente amable, y amo a mi prójimo como a mí mismo por tu amor.

La gracia de una santa muerte

Este sacramento es sumamente necesario y provechoso para una buena muerte. Debe tenerse en alta estima, y se debe proponer al enfermo con gran cuidado y sin demora alguna, sin esperar al último minuto cuando la persona ya no está consciente.

Así lo establece la Iglesia en su Derecho Canónico: "Aunque este sacramento no sea en sí mismo un medio necesario para la salvación, no le es lícito a nadie descuidarlo; se deben tomar todas las precauciones necesarias para que los enfermos lo reciban mientras todavía están conscientes." (can. 944)

A ejemplo de San José, que murió entre los brazos de su Hijo Jesús y de María su esposa Inmaculada, la Buena Muerte es una gracia que debemos pedir todos los días:

"Señor mío y Dios mío, desde este día y para siempre, acepto de tu mano, de buena gana y con un corazón generoso, la muerte que quieras enviarme, con todas sus angustias, todos sus dolores y penas" (San Pío X).