¿La Fraternidad San Pío X sólo sabe criticar?

El último número de la Carta a Nuestros Hermanos Sacerdotes (No. 82, junio de 2019), dirigida al clero de Francia por la Fraternidad San Pío X (FSSPX), contiene una interesante respuesta a una objeción frecuente. He aquí los extractos más significativos.

Un lector designado por sus iniciales como el Padre R.H., escribe: "[La crítica] es más que un hábito en la Fraternidad San Pío X, es la estructura misma de su identidad, su legitimidad depende de ella... El día que ya no tengan nada que criticar ya no tendrán ninguna razón para seguir existiendo. ¿Tal vez podrían buscar otra razón?"

La Carta a Nuestros Hermanos Sacerdotes le responde:

Esta es una crítica fácil, pero, sin embargo, una que no corresponde en lo más mínimo a la realidad.

La realidad es la siguiente: “La Fraternidad San Pío X está conformada por 650 sacerdotes, 130 hermanos (religiosos), 80 Oblatas (hermanas), y cuenta con la asistencia de las 200 hermanas pertenecientes a la congregación de las "Hermanas de la Fraternidad San Pío X”. Todos estos miembros asisten cada día a cientos de miles de fieles, desde las 180 casas de la Fraternidad, ejerciendo el apostolado de la FSSPX en 60 países a través del mundo.

Se puede decir que el 99% del tiempo los miembros de la Fraternidad San Pío X se dedican a las obras de apostolado sacerdotal, como predicar y enseñar la fe (sermones, clases de catecismo, etc.), celebrar la liturgia y los sacramentos, visitar a los enfermos y a los pobres, ayudar a las familias con la educación de sus hijos a través de una red de escuelas católicas, y especialmente (la misión principal de la congregación) fomentar las vocaciones y formarlas en sus seminarios (la FSSPX tiene actualmente 200 seminaristas).

Por tanto, cuando surge la necesidad, la Fraternidad San Pío X confiesa públicamente la fe católica sobre algún texto o evento que pone en duda esta fe, como lo exige el bautismo y la confirmación, lo cual ciertamente constituye una de las actividades de la Fraternidad San Pío X, pero ciertamente no su única esencia.

A continuación, se presentan dos argumentos reproducidos en su totalidad: 

-La existencia de la Fraternidad San Pío X no está vinculada a la crítica

En este punto, en el número 74 de la Carta a Nuestros Hermanos Sacerdotes (junio de 2017), que presentó de manera sucinta la Fraternidad San Pío X, se declaró explícitamente: “Se debe señalar desde el principio que los Estatutos de la Fraternidad San Pío X no se refieren específicamente a una crisis doctrinal o litúrgica, y no contienen una crítica directa de los errores contemporáneos o las prácticas desviadas. Cada línea de los Estatutos está orientada hacia la santificación de los miembros y, en consecuencia, hacia la influencia de su apostolado".

En otras palabras, incluso si la crisis en la Iglesia cesara repentinamente, la Fraternidad San Pío X continuaría su apostolado sin ninguna dificultad.

Sin que nuestro deseo sea compararnos con estas prestigiosas congregaciones, es evidente que, históricamente, los dominicos se fundaron para combatir la herejía de los cátaros, al igual que los jesuitas para combatir la herejía protestante. Eso no les ha impedido, siglos más tarde y en un contexto completamente diferente, continuar su apostolado en la Iglesia, porque la crítica del catarismo o el protestantismo no constituye en lo más mínimo ni exclusivamente su identidad.

Del mismo modo, en su modesto nivel, la Fraternidad San Pío X tiene una identidad como "sociedad de vida apostólica" completamente independiente de la crisis actual en la Iglesia.

-¿La Fraternidad San Pío X es la única que hace críticas actualmente?

Por otra parte, el Padre R.H. se olvida de señalar algo que, después de todo, forma parte del mismo tema, y es que la Fraternidad San Pío X dista mucho de ser la única hoy en día, entre los católicos, que critica la dirección actual de la Iglesia. Recientemente, ha habido un aumento en la publicación de documentos sobre varios puntos importantes del dogma y la moralidad por parte de laicos, sacerdotes, grupos notables de teólogos y académicos, obispos y cardenales.

Incluimos aquí los siguientes ejemplos, todos los cuales están disponibles en línea y en publicaciones católicas impresas:

—La solicitud de Monseñor Schneider, entonces obispo auxiliar de Karaganda, en una conferencia teológica en Roma, en diciembre de 2010, para un nuevo Syllabus que aclare ciertos pasajes ambiguos del Concilio Vaticano II y corrija las interpretaciones heterodoxas que surgieron de él;

—La publicación, el 29 de junio de 2016, de la “Declaración de Fidelidad a la Inmutable Enseñanza de la Iglesia sobre el Matrimonio y su Disciplina Ininterrumpida”, firmada por los cardenales Jānis Pujats, Carlo Caffarra, Raymond Leo Burke, y por los obispos Athanasius Schneider, Andreas Laün, Juan Rodolfo Laise, Taras Senkiv y muchos otros eclesiásticos y teólogos;

—La "Dubia" relacionada a Amoris laetitia, presentada al pontífice soberano el 19 de septiembre de 2016, por los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner;

—La carta dirigida al Papa por los mismos cardenales Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner el 25 de abril de 2017;

—La “Correctio filialis” dirigida al Papa Francisco el 11 de agosto de 2017, y firmada por más de 250 eclesiásticos, profesores universitarios y teólogos; 

—La publicación, el 31 de diciembre de 2017, de la “Profesión de las Verdades Inmutables sobre el Matrimonio Sacramental” por el Arzobispo Tomash Peta de la Arquidiócesis de Santa María en Astaná, el Arzobispo Jan Pawel Lenga de Karaganda y Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa María en Astaná, junto con el cardenal Jānis Pujats, arzobispo emérito de Riga, Carlo Maria Viganò, arzobispo titular de Ulpiana, Monseñor Louis Negri, ex obispo de Ferrara, Monseñor Andreas Laun, ex obispo auxiliar de Salzburgo, Monseñor Marian Eleganti, obispo auxiliar de Coira, Monseñor René Gracida, obispo emérito de Corpus Christi, y Monseñor Elmar Fischer, obispo emérito de Feldkirch;

—Una carta publicada por el arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio en Washington, con fecha del 26 de octubre de 2018, seguida de una segunda carta del 29 de septiembre de 2018;

—El “Manifiesto de Fe” publicado por el cardenal Ludwig Müller el 8 de febrero de 2019;

—El libro del cardenal Robert Sarah, "Se acerca la noche y ya está cayendo el día", publicado por Fayard el 20 de marzo de 2019, en el cual el cardenal afirma en una entrevista pública, el 5 de abril con Agencia Imedia: “Es cierto que actualmente la crisis se encuentra en el nivel más alto [de la Iglesia]. Si ya no somos capaces de enseñar doctrina o moral, o de poner un ejemplo y ser modelos a seguir, entonces la crisis se ha vuelto extremadamente grave".

—La Carta Abierta a los Obispos de la Iglesia Católica firmada por 20 profesores universitarios y teólogos, publicada el 29 de abril de 2019, etc.

¿El hecho de que tantas personas, que de ninguna manera están vinculadas a la FSSPX, también estén expresando públicamente sus críticas sobre la situación moral y doctrinal de la Iglesia, no es uno de los "signos de los tiempos", de los cuales la gente hablaba en la década de 1960? Y como dijo el Concilio Vaticano II en Gaudium et spes, ¿no ha existido siempre el “deber de escrutar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del Evangelio”?

Por lo tanto, sería útil dejar de prestar atención a las pocas críticas hechas por la Fraternidad San Pío X y cuestionar el significado de este estallido de críticas provenientes de la propia estructura eclesiástica, y hacerlo de manera honesta y valiente, sin convertirnos en avestruces, y sin permitir que se nos repita una y otra vez que todo lo que sucede hoy es para el bien de una Iglesia en un supuesto auge.