La Santa Sede publica sus finanzas en medio de un escándalo financiero

Fuente: FSSPX Actualidad

El 1 de octubre de 2020, el prefecto de la Secretaría de Economía, en una entrevista con el director editorial del dicasterio para la comunicación, publicó el informe financiero de la Curia romana para el año 2019. En este último, se hace especial hincapié en la transparencia financiera de la Iglesia, precisamente cuando un escándalo financiero que salpica a la Secretaría de Estado sacude los altos muros de la ciudad leonina.

Hacer uso de la cobertura de los medios de comunicación: una regla de oro en la era digital, que ahora es de conocimiento común en el Vaticano. Porque la situación es urgente: después de una desastrosa semana en la que tuvo lugar la renuncia del cardenal Angelo Becciu, y la revelación de transacciones financieras cuestionables que involucran a la Secretaría de Estado -el organismo más poderoso del Vaticano- había llegado el momento de pasar a otra secuencia más positiva.

Este 1 de octubre, el clima radiante era auspicioso. En el recinto leonino, el Padre Juan Antonio Guerrero Alves, prefecto de la Secretaría de Economía, habló para el micrófono de Andrea Tornielli sobre los resultados financieros de la Curia Romana para el año 2019.

El jesuita al frente del dicasterio encargado de velar por el buen funcionamiento de las finanzas de la Santa Sede presentó su primer informe contable a la prensa, acompañado de documentación detallada sobre cada "ministerio" del Vaticano: un hecho sin precedentes.

"Quienes piden transparencia tienen razón", explicó el Padre Guerrero, "la economía de la Santa Sede debe ser como una casa de cristal". Sin embargo, un cristal que no deja de ser frágil.

Es evidente que las cifras del balance consolidado de la Curia Romana para 2019 mejoraron: el déficit de los dicasterios asciende a once millones de euros, frente a los setenta y cinco de 2018. Sin embargo, advirtió el prefecto de economía, las cifras de 2020, dado el consiguiente daño colateral causado por el coronavirus, probablemente no serán buenas.

Más concretamente, los distintos departamentos de la Curia registraron el año pasado una facturación de 307 millones de euros, con gastos que ascendieron a 318 millones de euros. "Pero la Curia no es todo el Vaticano", enfatizó el jesuita, "si sumamos el presupuesto de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano -que incluye los Museos y otras actividades como la Gendarmería, la Farmacia, etc.- las donaciones para el Óbolo de San Pedro, el Instituto de Obras Romanas (IOR), el Fondo de Pensiones- el patrimonio neto asciende a 4 mil millones de euros.

Y cuando se le preguntó: "la Curia, ¿cuánto cuesta?", el prefecto de la Secretaría de Economía utilizó con gran placer la carta del juego de la transparencia. "Podríamos dividir los costes en tres sectores: la gestión de activos, que representa 67 millones de euros, o el 21% de los costes, esto incluye 18 millones de euros en impuestos, y 25 millones de euros gastados en mantenimiento de edificios. Los servicios y la administración absorben el 14% del gasto. Finalmente, los gastos de misión absorben el 65% de los gastos".

Incidentalmente, el Padre Guerrero reveló un detalle que podría parecer trivial, al evocar "la novedad de la gran colaboración entre los distintos servicios de la Secretaría de Estado, la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), y la Secretaría de Economía".

Más allá de las palabras, el reciente caso que involucra al exsuplente de la Secretaría de Estado convenció al Papa Francisco de quitar al primero definitivamente todo poder sobre las finanzas de la Iglesia, transformándola en "un dicasterio sin cartera", según la expresión de Paolo Rodari en un artículo del 28 de septiembre de La Repubblica.

El Padre Guerrero concluyó su entrevista diciendo: "Hay menos errores cuando trabajamos juntos, y cuando actuamos con competencia, transparencia y confianza entre nosotros". Viniendo de un jesuita, esto constituye una confesión...