Los católicos uniatas celebran el 325° aniversario de su regreso a la Iglesia

Fuente: FSSPX Actualidad

Monseñor Sviatoslav Shevchuk.

Los obispos de la Iglesia greco-católica ucraniana visitaron la Archeparquía de Przemysl-Varsovia para celebrar el 325° aniversario de la restauración de su regreso a la unidad de la Iglesia católica.

Más de cuarenta obispos católicos uniatas se reunieron en Przemysl, el 10 de septiembre de 2018, en compañía del nuncio apostólico de Polonia y de varios miembros de la Conferencia Episcopal del país.

"Hoy es un día de fiesta en Przemysl", declaró Monseñor Sviatoslav Shevchuk, presidente de la UGCC, durante su homilía dada en la catedral católica griega de San Juan Bautista.

"El acontecimiento especial que celebramos hoy nos regresa 325 años en el tiempo, época en la que el glorioso obispo de Przemysl, Monseñor Innokentij Vynnytskiy, tomó una decisión histórica: restablecer la unidad con el sucesor de Pedro", añadió Monseñor Shevchuk.

Los frutos del uniatismo y la esterilidad del ecumenismo

Este aniversario tiene lugar en un momento en que las recientes declaraciones del Papa Francisco han provocado gran preocupación entre los católicos uniatas. El 30 de mayo de 2018, mientras recibía una delegación del patriarcado autocéfalo de Moscú, el Santo Padre declaró que "el uniatismo como camino de unidad ya no funciona en esta época". - ¿Quién tiene la culpa de esto?  Y añadió: "actualmente, el uniatismo como camino de unidad ya no es conveniente". Sin embargo, los frutos del uniatismo son más concretos que todas las décadas de diálogo ecuménico...

Después de caer en el cisma de Miguel Cerulario en el siglo XI, la Iglesia ucraniana selló su regreso a la unidad romana con el Tratado de Brest-Litovsk, firmado en 1956. De ahí el nombre de Iglesia uniata. Poco a poco, otras eparquías - o diócesis - siguiendo el ejemplo de Przemysl hace 325 años, regresaron a la unidad de la Iglesia católica.

La unidad en la confesión de la misma fe, los mismos sacramentos y la misma y única jerarquía son condiciones necesarias para el regreso de las comunidades perdidas en el cisma y la herejía. Éste es el único camino legítimo para favorecer la verdadera unidad de la Iglesia, establecida por Cristo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Mt. 16, 18-19).