Pakistán: aumentan las conversiones y los matrimonios forzados, pero hay esperanza
En Pakistán, los cristianos representan aproximadamente el dos por ciento de la población. Sus derechos fundamentales a menudo son violados por la mayoría musulmana. Las niñas son objeto de secuestros, conversiones y matrimonios forzados. Un nuevo caso ha sacudido al país.
Arzoo Raja tiene 13 años y vive en Karachi. En la mañana del 13 de octubre de 2020, Ali Azhar, de 44 años, secuestró a la niña: la joven católica nacida el 31 de julio de 2007, que cursaba el quinto grado, ha visto cambiar su destino. Se ha unido a la lúgubre cohorte de mil jóvenes, cristianas e hindúes, secuestradas cada año en Pakistán, obligadas a casarse con un hombre al que no aman y a abrazar una religión que no quieren: el islam.
Al principio, la estación de policía local reaccionó como de costumbre: no le dieron seguimiento al caso. Además, al día siguiente del secuestro, el abogado del secuestrador tuvo la audacia de presentarse en la estación con un documento que, según afirmó, estaba firmado por Arzoo Raja, en el que se acreditaba su libre albedrío para convertirse al islam y casarse. Los certificados de conversión y matrimonio proporcionados a las fuerzas del orden fueron suficientes para cerrar el caso.
Poco importó que los padres de Arzoo presentaran el certificado de nacimiento de su hija, recordando la ley vigente en la provincia de Sindh, que data de 2013, y que prohíbe el matrimonio antes de los 18, nada ayudó. Según la Sharia, tales uniones son posibles. Sin embargo, los tribunales de primera instancia aplican regularmente la ley islámica.
"El aumento del número de secuestros y conversiones forzadas de adolescentes cristianas e hindúes es un fenómeno muy grave", declaró Anthony Naveed, diputado católico en la asamblea provincial de Sindh, contactado por Fides.
Sin embargo, se está organizando una fuerte movilización de católicos, asociaciones e incluso algunos musulmanes. Este es un fenómeno nuevo, ya que las familias generalmente no denuncian estos secuestros forzados por temor a las represalias.
Pero se puede ver un pequeño rayo de esperanza para estas jóvenes. El 22 de julio de 2020, el sitio InfoChrétienne.com, informó de un caso, quizás el primero, en el que una joven secuestrada fue reconocida como menor de edad, lo que, según la ley paquistaní, anula el matrimonio.
Huma Younus, de 14 años, fue secuestrada, violada, obligada a convertirse al islam y finalmente la casaron por la fuerza a la edad de 14, en octubre de 2019. El Tribunal de Primera Instancia de Karachi Oriental había declarado válido el matrimonio en nombre de la Sharia.
Sin embargo, el Tribunal Superior de Sindh en Karachi dictaminó el 20 de julio de 2020 que se habían proporcionado pruebas de la minoría de edad de la niña y, por lo tanto, el matrimonio era nulo. Además, ordenó la detención del secuestrador y de sus cómplices.
Este pequeño milagro volvió a ocurrir en el caso de Arzoo Raja. Nuevamente fue el Tribunal Superior de Sindh el que dictaminó el 30 de octubre que la niña debe ser separada de su captor y puesta en un lugar seguro, durante una nueva investigación. El Tribunal también ordenó la detención del culpable, bajo sospecha de perjurio y matrimonio con una menor.
Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer: en 2016, el Parlamento de Pakistán se negó a discutir una ley, aprobada por el Senado, que proponía extender a todo el país la prohibición del matrimonio de menores de 18 años para luchar contra los matrimonios forzados: el 21% de las niñas se ven obligadas a casarse antes de los 18. El Consejo para la Ideología Islámica se opuso, en nombre de la ley Sharia.
Fuente: Fides/AED/Infochrétienne – FSSPX.Actualités
Imagen: A.Savin (Wikimedia Commons · WikiPhotoSpace), FAL, via Wikimedia Commons