¿Qué pensar de la muerte cerebral y del estado vegetativo?

Fuente: FSSPX Actualidad

Un joven pasó quince años en "estado vegetativo". A los 35 años de edad, recuperó un estado de conciencia mínima, reabriendo así el debate sobre el diagnóstico en casos de daño cerebral grave.

¿Cómo mejoró su condición? Gracias a un procedimiento neuroquirúrgico, una estimulación eléctrica repetida del nervio craneal llamado "nervio vago". Este resultado, publicado el lunes 25 de septiembre de 2017, en el diario Current Biography, fue obtenido por un equipo de Lyon, conformado por miembros del Instituto para las Ciencias Cognitivas-Marc-Jeannerod del CNRS y por los Hospitales de Lyon.

"Queríamos explorar los efectos de la estimulación del nervio vago en los pacientes: lo hablamos con su familia y obtuvimos el permiso, junto con el del Comité de Ética," explica Angela Sirigu en las columnas del anexo Ciencia y Medicina de Le Monde.

No hubo resultados inmediatos, pero luego de un mes de estimulación, se observó una doble mejoría. El paciente seguía objetos con los ojos, y podía obedecer órdenes simples, cosas que antes no hacía. "Por ejemplo, cuando le pedimos que volteara la cabeza hacia la derecha, lo hacía muy lentamente," dice Angela Sirigu.

El paciente también reaccionó a una cierta forma de "amenaza": cuando alguien se le acercaba a la cara, abría mucho los ojos. Su madre también reportó que permanecía más tiempo despierto cuando el terapeuta le leía algún libro. "Vimos rodar una lágrima por su mejilla cuando escuchó música que le gustaba," añadió Angela Sirigu, explicando sus reacciones a nivel emocional. El joven falleció, pero parece que no hay ninguna conexión entre su muerte y la estimulación que mejoró su estado.

"Existe un antiguo dogma que afirma que no existe ninguna posibilidad de mejoría en los pacientes que han sufrido daño cerebral severo durante más de un año. Pero dicho dogma es falso, como lo confirma este estudio. La maleabilidad cerebral, es decir, la capacidad de nuestro cerebro para remodelarse y adaptarse, algunas veces es asombrosa," explica el profesor Steven Laureys, director de GIGA-Consciousness in Liège, una institución líder en este ámbito.

Definitivamente, este resultado reabrirá un encarnizado debate médico, científico, filosófico y ético sobre el diagnóstico de los pacientes con algún trastorno severo de la conciencia.

Dicho debate no es ninguna novedad, incluso en la Iglesia: un artículo publicado el 3 de septiembre de 2008, en la primera página de L’Osservatore Romano refutaba el concepto de muerte cerebral, el cual es un motivo insuficiente para declarar una muerte verdadera.

Este artículo fue publicado con motivo del cuarenta aniversario del Reporte Harvard, que en 1968, reemplazó el paro cardíaco como señal de muerte clínica por un encefalograma plano. Según la autora, Lucetta Scaraffia, historiadora y periodista italiana, "la nueva investigación pone en tela de juicio la justificación científica de tal elección", y el "cuarenta aniversario de la nueva definición de muerte cerebral parece la oportunidad perfecta para reabrir la discusión a nivel científico, así como en la Iglesia Católica."

Para Juan Pablo II, "el criterio adoptado para declarar la muerte con certeza, es decir, la interrupción completa e irreversible de toda actividad cerebral, si se aplica rigurosamente, no parece entrar en conflicto con los elementos esenciales de una antropología seria," como recordó el 3 de septiembre de 2008, el Padre Lombardi, director de la oficina de prensa de la Santa Sede.

¿Podría ser que Juan Pablo II habló con demasiada premura, poniendo en peligro el progreso realizado en la tecnología neuroquirúrgica y su capacidad para estimular a los pacientes quizá prematuramente considerados en estado irreversible de daño cerebral?

El profesor Allan Kellehar, de la Universidad de Bath, en el Reino Unido, ha solicitado por años que se modifique la definición de la muerte, la cual está completamente basada en términos médicos. En su opinión, es necesario un debate para determinar si es correcto que la muerte cerebral sea la señal para desconectar a un paciente y extraer sus órganos. Actualmente, es más difícil determinar la muerte ya que técnicamente es posible mantener a una persona viva en un estado de muerte cerebral por un período indefinido de tiempo.

Este debate le parece fundamental, ya que el uso del criterio de la muerte cerebral ocasiona que algunos doctores ejerzan presión, especialmente por la necesidad de los órganos.

Al día de hoy, en Francia, alrededor de 1,500 pacientes se encuentran en estado vegetativo o de conciencia mínima, luego de haber sufrido traumatismos craneales, infartos o embolias.