Reconstrucción de Notre-Dame: entre la sombra y la luz

Mientras se empiezan a retirar los robles para permitir la reconstrucción de Notre-Dame, el presidente del establecimiento público encargado de restaurar la catedral parisina alertó a la misión parlamentaria sobre la lentitud y rigideces de una reconstrucción que podría durar mucho más allá del 2024, contrario a las promesas del Jefe de Estado.

El 24 de junio, la agencia France-Presse cubrió la extracción de los primeros troncos monumentales de roble que se utilizarán para restaurar la flecha de Notre-Dame: los primeros cuatro troncos fueron transportados desde el bosque nacional de Bercé (Sarthe) a un aserradero en Craon (Mayena).

"Tenemos la oportunidad de trabajar en estas piezas excepcionales", declaró en esta ocasión Mickaël Durand, gerente del aserradero de Craon, quien añadió: "hay que trabajar con sumo cuidado, estas son maderas que tienen quizás trescientos años".

Como recordatorio, se donaron mil robles, en su mayoría procedentes de cinco regiones (Borgoña, Valle del Loira, Gran Este, Países del Loira, Normandía) para garantizar la reconstrucción de la estructura. La mitad de ellos provienen de bosques públicos y la otra mitad de cerca de 150 bosques privados.

Estos mil robles serán transportados a los aserraderos en las próximas semanas para ser cortados allí durante el verano. Luego deberán secarse durante 12 a 18 meses, para alcanzar un nivel de humedad inferior al 30% y estar disponibles para los carpinteros.

A principios de 2023, serán transportados a los talleres de carpintería, donde se seguirán los planes de Viollet-Le-Duc para una reconstrucción idéntica... Esto, siempre y cuando, se respeten los tiempos programados.

Porque, el 23 de junio pasado, una versión distinta salió de la boca del general Jean-Louis Georgelin.

Este último, que ocupa el cargo de presidente del Establecimiento Público para la Conservación y Restauración de Notre-Dame, habló ante la misión de información parlamentaria creada para monitorear el expediente de la reconstrucción.

Según las declaraciones del alto oficial, no se cumplirán las condiciones para llevar a cabo la restauración del emblemático edificio de la capital parisina para asegurar una reapertura al culto y a los visitantes en 2024, como prometió Emmanuel Macron.

Se cuestiona, en primer lugar, la mano de obra "infradimensionada" del Establecimiento público, que no es suficiente para supervisar el proyecto, dirigir las reuniones de expertos, establecer un horario de trabajo con los tres arquitectos directores de las obras: "estamos realmente en el límite de nuestra capacidad de trabajo. (…) me siento verdaderamente fatigado", advirtió Jean-Louis Georgelin.

Pero eso no es todo, porque el protocolo de seguridad para el plomo, impuesto por el Código de Trabajo, constituye otro obstáculo para el avance de las obras de reconstrucción: el cumplimiento de las normas sanitarias representa, según el presidente del Establecimiento, "el 25% del tiempo invertido por los jornaleros en el sitio. ¡Eso significa el 25% de los costos!", sin embargo, "la catedral ya no es emisora de plomo", según dijo. 

Sin embargo, el monto de las suscripciones asciende actualmente a 833 millones de euros, lo que "permite mirar al futuro con confianza", especificó el general Georgelin.

Y el hombre elegido por Emmanuel Macron para llevar a cabo la reconstrucción de Notre-Dame hizo referencia a los italianos, que mantuvieron su compromiso de reconstruir el puente de Génova en dos años.

Es la "imagen de Francia" la que está en juego, dijo el general a los parlamentarios franceses, "pero necesitamos los medios".