¿Somos capaces de entender al Papa Francisco? (2)

Fuente: FSSPX Actualidad

Continuación de la entrevista a Henry Sire sobre la influencia del origen argentino del Papa en el pontificado de Francisco.

El aporte argentino a la teología de la liberación

Este es el aporte específicamente argentino a la teología de la liberación: "Aquello que es común a todas las teologías de la liberación, y que es bastante conocido, ha encontrado una traducción específica en Argentina; y es este punto el que realmente nos interesa.

"En efecto, mientras algunos teólogos latinoamericanos insistieron en las dimensiones económicas y políticas, con una marcada influencia marxista, los de Argentina prefirieron una perspectiva más sociológica, histórica y cultural.

"En este contexto, se emprendió una 'relectura voluntariamente positiva de la experiencia histórica argentina' (Guibal, p. 694), según un prisma que se definió como populista, en el sentido técnico que le da la teoría política: una historia donde, desde el siglo XVII, las aspiraciones del pueblo han sido reconocidas y defendidas por 'héroes (…) que reclaman la misma dignidad para todos, y especialmente para los más modestos' (id.).

"A medida que se desarrollaba esta historia, 'el espíritu evangélico de servicio y reconciliación finalmente prevalecería sobre la lucha y la división, surgiendo una realidad original, la de un nuevo pueblo que toma conciencia de sí mismo y aprende a hacerse cargo de su historia en su propia forma específica. […]' (Guibal, p. 693)"

Con el tiempo, la noción de la teología del pueblo se ha ido ampliando: "el pueblo de ayer se ha diversificado en múltiples periferias: en el pasado, el desafío era el encuentro y el 'mestizaje político-cultural' de dos pueblos y dos razas.

"Hoy el encuentro es más amplio, más abierto: 'La cultura latinoamericana de hoy está en busca de una 'síntesis vital' entre tres imaginarios en tensión: el de una tradición católica inculturada, el de la libertad moderna y el de las alteridades posmodernas'. (Guibal, p. 695, nota 32)"

Según el Padre Perrot, es en esta perspectiva que deberíamos ver "la imagen de un Francisco amable, cercano, pobre, que huye de los centros históricos de Europa (Francia en particular) y que se dirige a sus periferias (Lampedusa) o a las instituciones de la Unión Europea (autoridades europeas en Estrasburgo)".

Y es así como debemos considerar que "la dimensión más misericordiosa que moral, más espiritual y pastoral que dogmática -hablamos sólo de ciertas oposiciones en el discurso bergogliano-, esta dimensión en ciertos aspectos solo se refiere a la demagógica antielitismo y antiintelectualismo que se encuentran en el populismo histórico argentino y en la escritura cuando menos idealizada de la historia nacional hecha por la teología del pueblo".

A partir de ese momento, "se hace patente el papel que corresponde a las periferias, consideradas insustituibles, pero con una imprecisión sobre lo que son. El concepto de periferia parece abrirse a categorías cada vez más alejadas de la pobreza en el sentido clásico (minorías sexuales o, según Laudato si’, la creación misma).

"O parece reemplazar lo que antes se pensaba que estaba más allá de los límites de la Iglesia (protestantes en el aniversario de Lutero, musulmanes en la declaración de Abu Dabi). Todo ello tiene por horizonte una fraternidad abierta e inclusiva, un mestizaje de todo tipo.

"En el plano temporal, no podemos dejar de ver en el mandato que se hace a las poblaciones de los países ricos de acoger a los migrantes y de formar con ellos una comunidad renovada compartiendo los frutos de la tierra que pertenecen a todos (2), un espejo del exitoso 'mestizaje político-cultural' que supuestamente sería Argentina".

¿Se puede señalar un "magisterio líquido"?

La conclusión del estudio del Padre Perrot plantea varias cuestiones:

– "¿Es adecuado transponer la experiencia argentina a todas las situaciones? Esto obviamente parece chocar con las realidades históricas y culturales: el héroe populista argentino no se corresponde con tradiciones culturales y políticas como las de Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Venecia, etc.

"El encuentro entre dos pueblos, culturas y religiones también se ha materializado en la resistencia de los países cristianos de Europa central para resistir al empuje militar otomano. El prisma argentino aparece entonces reduccionista, si pretende ser el criterio del presente y del futuro de todos, haciendo borrón y cuenta nueva de los pasados ​​particulares.

"Entonces, paradójicamente, lejos de oponerse a lo que pretende, y quizá como sinceramente lo cree, la universalización de la teología del pueblo por parte de Francisco se convierte en una de las facetas del movimiento unificador de la globalización reinante" –Se nos permitirá agregar a esta cuestión una pregunta muy breve: ¿es adecuado amazonizar a la Iglesia?

- "Es necesario aclarar la polisemia del término pueblo: la teología del pueblo ha prescindido de él, apoyando la longeva y profunda evangelización de Argentina. Este ya no puede ser el caso después de la ola de secularización, agnosticismo y materialismo, y la ola del islam, que se han extendido en las últimas décadas.

"No se puede, o ya no se puede, superponer, en la mayoría de las sociedades, pueblo de Dios y pueblo; y menos según la perspectiva argentina donde la periferia es vista como el corazón que irriga con su vida al resto del cuerpo social (3)".

– "Del mismo modo, para el gobierno, no se puede asociar, quizá ni remotamente, la función de pastor de la Iglesia y la de caudillo del pueblo, por diversas razones, de las cuales la principal es que la segunda emana de un pueblo –o pretende hacerlo–, un pueblo del que deriva su legitimidad, mientras que el soberano pontífice es el vicario de Cristo, según un orden descendente.

"No obstante, es cierto que, desde el Anuario Pontificio de 2020, el título 'Vicario de Cristo' ha sido degradado a la parte inferior de la página al rango de 'título histórico'; y que el proceso sinodal sobre la sinodalidad quiere persuadirnos de que el sensus populi (4) es primero, y es la guía incluso de los mismos pastores".

Al final de este intento por definir el pensamiento del Papa -de quien se dice que inauguró un "magisterio líquido"-, no debe olvidarse una observación del Padre Perrot. Este último señala, en efecto, esta "gran debilidad de las teologías de la liberación: siendo esencialmente praxis, su coherencia interna es de poco interés.

"Lo cual, paradójicamente, es también su fuerza, la de ignorar las críticas intelectuales que se les dirigen".

– Sin ofender a Francisco, este desprecio por las críticas doctrinales es el signo de un pensamiento egocéntrico, autosuficiente, precisamente el mismo que denuncia en los sacerdotes y fieles apegados a la Tradición. Medice, cura te ipsum; ¡Doctor, no olvides curarse a ti mismo!

Notas:

2. "Cada país es asimismo del extranjero, en cuanto los bienes de un territorio no deben ser negados a una persona necesitada que provenga de otro lugar". Fratelli tutti, n° 124.

3. Aprovechamos esta oportunidad para señalar que los conciliares retrocedieron sobre esta cuestión, transponiendo la "eclesiología del pueblo de Dios" a una "eclesiología de comunión", durante el sínodo de 1984. [Nota del editor]

4. Retomamos deliberadamente una variante de la fórmula clásica sensus fidelium, promovida por un eminente miembro de la galaxia bergogliana: Víctor Manuel Fernández. "El 'sensu populi': la legitimidad de une teología desde el pueblo”, en Revista Teología, tomo XXXIV, n°72, 1998, pp. 133-164.