Summorum Pontificum 2017 - ¿Podrá el enriquecimiento mutuo "cerrar la brecha"?

Fuente: District of the USA

Procesión hacia la Basílica de San Pedro con ocasión de la conferencia Summorum Pontificum.

Los partidarios de Benedicto XVI hacen un llamamiento al "enriquecimiento mutuo", tema que ocupó un lugar prominente en la conferencia Summorum Pontificum.

El Cardenal Robert Sarah, jefe de la Congregación para el Culto Divino, fue uno de los oradores en Roma, los días 14-17 de septiembre del 2017, así como Monseñor Pozzo, secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, la cual está a cargo de grupos relacionados con la Misa Tradicional como la Fraternidad San Pedro y el Instituto Cristo Rey.

Monseñor Pozzo señaló en su discurso:

Creo que es necesario regresar a un aspecto fundamental de Summorum Pontificum, concretamente, el deseo de cerrar la brecha, no sólo litúrgica, sino eclesiástica, entre lo antiguo y lo nuevo... Creo que el rito antiguo, con su patrimonio de fe y santidad, puede enriquecer considerablemente al nuevo; mientras que, a su vez, el nuevo puede representar esa aspiración legítima por la evolución teológica y litúrgica en continuidad y fidelidad a la tradición.

¿Qué es el "enriquecimiento mutuo?"

 

La expresión "enriquecimiento mutuo" aparece en las palabras de la carta de Benedicto XVI Carta a los Obispos del Mundo para Presentar el "Motu Proprio" sobre el Uso de la Liturgia Romana Anterior a las Reformas de 1970, cuando afirmó: "Las dos formas del uso del rito romano pueden enriquecerse mutuamente." En esta carta su intención era disipar los miedos; primero, que la liberación de la Misa Tradicional pondría en tela de juicio la autoridad del Concilio Vaticano Segundo, y segundo, que el uso del rito tradicional ocasionaría una división dentro de la Iglesia.

En esta misma carta, Benedicto XVI proporcionó ejemplos del enriquecimiento mutuo previsto por él: ajustes pequeños al misal antiguo, como inserciones de "... nuevos santos y algunos de los nuevos Prefacios..." y una mayor santidad, reverencia y obediencia a las rúbricas en la celebración de la Nueva Misa: "La celebración de la Misa según el misal de Paulo VI podrá demostrar, más enérgicamente que hasta el momento, la sacralidad que atrae a muchas personas al uso antiguo."

La expresión se convirtió rápidamente en una frase popular, especialmente entre quienes anhelaban el regreso del rito antiguo, pero que, por diversas razones, se rehusan a oponerse abiertamente al Novus Ordo o al Concilio Vaticano Segundo. La frase encajó con el concepto de la "hermenéutica de la continuidad" de Benedicto XVI, es decir, que el Concilio Vaticano Segundo y todas las ambigüedades contenidas en él pueden interpretarse a la luz de la Tradición.

Durante la conferencia Sacra Liturgia, celebrada en Londres en julio de 2016, el Cardenal Robert Sarah ocupó los titulares cuando hizo un llamamiento a los sacerdotes a regresar, siempre que fuera posible, a la celebración ad orientem de la Nueva Misa, llamamiento que Benedicto XVI ya había hecho en su libro El Espíritu de la Liturgia. Este pedido fue recibido con gran indignación de los católicos progresistas, y el Vaticano se distanció de los comentarios hechos por el cardenal, quien también pidió un mayor silencio en la Nueva Misa, mayor reverencia hacia la Eucaristía (incluyendo mantener las puntas de los dedos juntas después de la Consagración) y un uso más generalizado del latín.

El Cardenal Robert Sarah celebrando Misa en la conferencia "Sacra Liturgia", en Londres, 2016.

¿Podría un nuevo rito común "cerrar la brecha"?

Como escribió el Padre Raymond de Souza en el Catholic Herald, en julio del 2017: "En los últimos 10 años, su [enriquecimiento mutuo] ha sido interpretado en los círculos de la FE de un modo principalmente unilateral: la FO debería adaptar las prácticas de la FE." De ahí que muchos partidarios del enriquecimiento mutuo se sobresaltaran al leer un artículo en la publicación de julio-agosto 2017 del diario francés La Nef's, en donde el Cardenal Sarah, en consonancia con la visión de Benedicto XVI, hiciera un llamamiento a realizar mejoras al Vetus Ordo también. Propuso, entre otras cosas, una "armonización de los calendarios litúrgicos" y una eventual "convergencia" de leccionarios.

Lo más escándaloso para los amantes de la Misa Tradicional fue la siguiente sugerencia:

es una prioridad que, con la ayuda del Espíritu Santo, examinemos a través de la oración y el estudio el regreso a un rito reformado común, siempre con el objetivo final en mente de la reconciliación dentro de la Iglesia...

Esta sugerencia fue criticada por los partidarios de la Misa tradicional, siendo las críticas más públicas la de Joseph Shaw, presidente de la Sociedad de la Misa en Latín de Inglaterra y Gales, en el Catholic Herald, la del liturgista Gregory Di Pippo en su blog Nuevo Movimiento Litúrgico y la del Padre John Zuhlsdorf.

Ya en el 2011, el cardenal Burke había sugerido un rito reformado común en concordancia con la visión de Benedicto XVI. En una entrevista realizada en noviembre del 2011, publicada por Catholic News Agency, declaró:

Me parece que lo que él [Benedicto XVI] tiene en mente es que este enriquecimiento mutuo produciría naturalmente una nueva forma del rito romano - la 'reforma de la reforma' si se le puede llamar así - cosa que yo aceptaría gustoso y espero su llegada con interés.

En la conferencia Summorum Pontificum de septiembre de 2017, llevada a cabo en Roma, el Cardenal Sarah negó haber tenido la intención de crear un "rito híbrido" que no complacería a nadie. Según una transcripción no oficial de su discurso publicado en el blog New Liturgical Movement, dijo a su audiencia:

En el mes de julio hablé de una posible reconciliación entre las dos formas del rito romano. Algunos interpretaron esta expresión de una opinión personal como el anuncio de un plan que culminaría con la imposición futura de un rito híbrido que provocaría un acuerdo que dejaría insatisfechos a todos y que suprimiría el uso antiguo cautelosamente, por así decirlo. Esta interpretación no es en lo absoluto mi intención.

Sin embargo, en el discurso de Monseñor Pozzo dado durante el mismo evento, hubo otra referencia sobre una posible convergencia entre los dos ritos:

... En el futuro, podría surgir una convergencia en una forma única común. No obstante, esto será el resultado de un proceso de crecimiento dentro de la Iglesia, y no de una imposición burocrática o formal.

¿Las dos formas de la Misa expresan la misma teología?

 

Una idea fundamental para el concepto del "enriquecimiento mutuo" es la formulada por Benedicto XVI, que afirma que no hay oposición entre el Novus Ordo y el Vetus Ordo. Asimismo, en su Carta a los Obispos del Mundo, que acompañó Summorum Pontificorum, declara: "No existe contradicción entre las dos ediciones del Misal Romano. En la historia de la liturgia hay crecimiento y progreso, pero no ruptura..."

El Cardenal Sarah declaró en el artículo de La Nef:

Sería erróneo considerar que las dos formas litúrgicas están cimentadas sobre dos teologías opuestas. La Iglesia sólo tiene una verdad que enseñar y celebrar: ¡Jesucristo, y a éste crucificado!

Existen pruebas de que Benedicto XVI creía que dirigiendo la atención hacia la liturgia podría lograr que los tradicionalistas olvidaran sus inquietudes doctrinales con el Concilio Vaticano Segundo. Desde 1999, el entonces Cardenal Ratzinger escribió una crítica teológica de su postura sobre la Misa tradicional: "Siento mucho que no hayan percibido en mi discurso la invitación hecha a los "tradicionalistas" de mantener una actitud abierta hacia el Concilio y de reconciliarse con él, con la esperanza de poder superar un día la división entre los dos misales" (Carta al Padre Matías Augé, febrero, 18, 1999).

Esta idea ha sido reiteradamente sostenida por los partidarios del pensamiento litúrgico de Benedicto XVI. En su discurso dado a la conferencia Summorum Pontificum 2017, Monseñor Pozzo señaló:

El objetivo del motu proprio no es la uniformidad litúrgica, sino, más bien, la reconciliación dentro de la Iglesia, logrando que las dos formas, Ordinaria y Extraordinaria, convivan juntas respetando sus características específicas...

La postura progresista: dos Misas, dos teologías "diferentes"

 

Sin embargo, las opiniones de ambos lados del espectro han contradicho esta tesis. El 8 de julio del 2017, los comentarios del Padre Matías Augé, teólogo progresista y profesor de liturgia en el Instituto Pontificio Litúrgico de San Anselmo sobre el artículo del Cardenal Sarah en La Nef fueron publicados en el blog católico progresista Pray Tell. El Padre Matías cree firmemente que las teologías expresadas en los Ordos Novus Vetus no son las mismas, y escribe:

Sarah sostiene que es incorrecto decir que las dos formas de la liturgia expresan teologías opuestas. La Iglesia tiene una sola verdad que enseña y celebra.' Nuevamente, debo decir: no son dos teologías 'opuestas'; pero, ciertamente, sí son 'diferentes'... La teología post-Tridentina de los sacramentos es una cosa, y la teología sacramental inspirada por el Vaticano II es otra.

Cuestionando la sugerencia del Cardenal Sarah de pedir a los sacerdotes mantener los dedos juntos después de la Consagración, el Padre Augé afirma: "Esta última propuesta refleja una teología eucarística que ya no es viable." Anthony Ruff, OSB, quien tradujo los comentarios del Padre Augé del italiano, comenta al respecto:

El Concilio afirma la Presencia Real, por supuesto. Pero no empleó el término 'transubstanciación' ni una sola vez. ¿Coincidencia? ¿Descuido? ¿Detalle irrelevante? No. Más bien, se trata de un modo de pensar perfectamente emblemático que inspira los documentos del Concilio...

La postura tradicionalista: intervención Ottaviani

 

Entre la literatura tradicional que analiza la teología sobre la cual está cimentada la Nueva Misa, y lo que la diferencia de la que produjo la Misa Tridentina, existen dos obras de particular interés: la Intervención Ottaviani, famosa por su concisión y claridad, y la Revolución Litúrgica de Michael Davies.

En una carta con fecha del 25 de septiembre de 1969, el Cardenal Ottaviani, jefe del Santo Oficio (actualmente la Congregación de la Doctrina de la Fe) y el cardenal Bacci escribieron a Paulo VI para presentarle los resultados de un estudio teológico sobre la Nueva Misa y la nueva Instrucción General.

"El Novus Ordo representa, tanto en el todo como en los detalles, un alejamiento impactante de la teología católica de la Misa como fue formulada en la Sesión XXII del Concilio de Trento", afirma la carta.

La Intervención Ottaviani presenta un análisis paso a paso de la razón de lo anterior, citando, primeramente, un cambio en la definición de la Misa, antiguamente el Sacrificio incruento de la Cruz; ahora "La Cena del Señor" y "junta sagrada o asamblea del Pueblo de Dios, reunido bajo la presidencia del sacerdote, para celebrar el memorial del Señor."

El documento continúa enlistando otras discrepancias de gran importancia. Se modificaron los fines de la Misa en el Nuevo Rito al suprimir las distinciones entre el sacrificio humano y divino. No se hace ninguna alusión a la Presencia Real, la cual se repudia implícitamente. Los roles, tanto del sacerdote como del pueblo, están falsificados, tergiversando la naturaleza de la Iglesia y convirtiendo al sacerdote en un ministro protestante. Se ataca la unidad de la Iglesia al abandonar el latín. La falta de unidad en el idioma se traduce en la falta de unidad en la doctrina. A esto hay que añadir el peligro de distanciarse de los cristianos ortodoxos litúrgicamente conservadores y de abandonar las protecciones de las doctrinas de la fe inscritas en la Misa Tridentina.

Sobre este último punto, la Intervención afirma:

Fue precisamente para ahuyentar los peligros que en todos los siglos amenazan la pureza del depósito de la fe ('depositum custodi, devitans profanes vocum novitates') (Tim. 6-20) que la Iglesia ha tenido que construir, bajo la inspiración del Espíritu Santo, las defensas de sus definiciones dogmáticas y declaraciones doctrinales. Éstas se reflejaban inmediatamente en su culto, el cual se convirtió en el monumento más completo de su fe.